• Bankia coloca 750 millones de euros al 6%.
  • El banco no tenía ninguna necesidad de acudir a emisiones tras la inyección de dinero público.
  • Los grandes gurús del monetarismo mundial se han vuelto completamente idiotas: a endeudarse todos y de la forma más cara.
El BCE está obsesionado con la crisis y con los bancos en quiebra o, mejor, con la posibilidad de que quiebren. Idea fuerza: evitar el rescate de las entidades con dinero público. Nunca más los contribuyentes tendrán que poner dinero para salvar a un banco en dificultades. Qué bueno es el BCE, que se preocupa por nuestro dinero. En esa espiral histérica, el BCE ha decidido que los bancos tienen que ser capaces de rescatarse a sí mismos y, para ello, les exige un colchón adicional de capital (Adiconal Tier 1 o AT1), que pueden captar mediante la emisión de deuda subordinada o mediante Cocos. En el primer caso, los compradores soportan un riesgo menor pero también reciben una menor retribución. Los Cocos, por el contrario, ofrecen un interés más alto pero un mayor riesgo desde el punto de vista del comprador. La última emisión de este tipo fue la de Bankia, que el jueves colocó 750 millones de euros en Cocos al 6%. Insisto: el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri no tenía ninguna necesidad de acudir a emisiones -es decir, de endeudarse- después de la inyección de dinero público que recibió para ser rescatada. Además, a esa cantidad, como le gusta recordar a Goiri, se une el capital que ha ido generando la propia entidad estos años. En resumen: si algo le sobra a Bankia es nivel de solvencia, ratio de capital 'pata negra' o CET1 'fully loaded', que en marzo se situó en el 13,37%. Pero los grandes gurús del monetarismo mundial han decidido que eso no basta y que los bancos deben tener, además, un colchón adicional por si acaso. Y lo peor, deben hacerlo endeudándose de la forma más cara. Es la pescadilla que se muerde la cola: te exijo más capital por si acaso y, al mismo tiempo, esa exigencia te ahoga un poco más porque te exige endeudarte. ¡Fantástico! Estos monetaristas se han vuelto completamente idiotas. Pablo Ferrer [email protected]