Hispanidad, miércoles, 22 de febrero de 2012

  • Aumentó su facturación un 4,5%, hasta alcanzar los 3.993 millones de euros.
  • Tal vez por eso es la primera vez que presenta resultados sobre España.
  • La estrategia de Vignolles, tan eficaz como peligrosa: regalo de terminales y clientes prepago.
  • Por eso presenta el peor ARPU de los tres grandes operadores.
  • Dato curioso: presenta resultados “con impacto regulatorio” y sin él.
  • Interesante porque todos los países tienen regulación.

 

Orange España se ha convertido en la estrella del grupo France Telecom, con serios problemas en Francia. No en vano, la compañía ha anunciado que en 2011 mejoró su beneficio bruto de explotación (Ebitda) en un 9,8%, hasta alcanzar los 839 millones de euros.

Asimismo, la empresa ganó 687.000 nuevos clientes, de los que 216.000 fueron a través de portabilidad en el último trimestre. De esta manera, la compañía cerró el año con 13,7 millones de usuarios.

De esta manera, los ingresos del negocio móvil ascendieron un 4,1%, y alcanzaron, según la compañía, los 3.286 millones de euros, debido al incremento de la base de clientes, a los ingresos por servicios de datos y a los procedentes de los operadores móviles virtuales que alquilan la red de Orange.

Pero no es oro todo lo que reluce. Para lograr estos resultados, Jean-Marc Vignolles, consejero delegado de Orange España (en la imagen), ha llevado a cabo una estrategia tan eficaz (los datos están ahí) como peligrosa: regalo de terminales y captación de clientes prepago, que son los menos rentables.

Por esta razón, tanto MoviStar como Vodafone pueden respirar tranquilos: el ARPU (ingresos medios por usuario) de Orange España ha sido el peor de estas tres compañías.

En cuanto al segmento fijo, la empresa obtuvo unos ingresos de 707 millones de euros, un 6,6% más que en 2010. Y en relación al ADSL, la operadora logró 150.000 nuevas altas y cerró el año con 1.265 clientes de banda ancha, lo que supone un crecimiento del 13,5% respecto al año anterior.

Una curiosidad: en la nota remitida, la compañía afirma que si no tuviera en cuenta la regulación española en telecomunicaciones, la facturación habría crecido un 7% en lugar del 4,5%.

Y a todo esto, Vignolles sigue esperando los 220 millones de euros de Euskaltel. Casi nada.

Pablo Ferrer

pablo@hispanidad.com
Boletines de Hispanidad