• El primer grupo textil a nivel mundial trabaja de forma centralizada y el 55% de su producción la elabora en fábricas de proximidad.
  • Ha dado la vuelta al modelo tradicional de la industria de la moda al poner al cliente en el centro, como sujeto creador de moda.
  • Este ofrece una valiosa información a través de sus compras u opiniones que se gestiona en un gran centro de datos, con 4.000 servidores, similar en seguridad al de una agencia de inteligencia.
  • Cuenta con un total de 6.683 tiendas de sus ocho marcas (Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe), situadas en 88 países.
  • El equipo de diseño debe afrontar cambios constantes, pues se lanzan más de 40.000 referencias al año, que se envían dos veces por semana a cada tienda.

Hablar de Inditex no supone hablar de una empresa española cualquiera, sino ni más ni menos que del primer grupo textil a nivel mundial. Un emporio que tomó dicho nombre hace 30 años, pero cuyos orígenes se remontan a 1963, concretamente a una empresa dedicada a fabricar ropa para terceros fundada por Amancio Ortega. Esta más adelante, en 1975, cambió de rumbo y apostó por fabricar para sus propias tiendas, abriendo así su primer Zara en la céntrica calle coruñesa de Juan Flórez.

Sin embargo, resulta curioso que, en un contexto empresarial como el actual, donde lo que prima es la descentralización, Inditex trabaje de forma centralizada. Y es que el primer grupo textil a nivel mundial no pierde de vista sus orígenes ni tampoco el país donde se ubica su sede central, por ello todo lo que produce y distribuye pasa por uno de los centros logísticos que tiene en España.

Pero no sólo eso, tampoco ha optado por la deslocalización de su producción. El 55% de la misma se realiza en centros de proximidad situados en España, Portugal y Marruecos, elaborando producciones cortas para no saturar el mercado con la misma prenda o retirarla rápido si no gusta. Mientras, el 45% restante (los básicos) se fabrica lejos de nuestro país porque no requiere la inmediatez de la moda.

Inditex también destaca por haber dado la vuelta al modelo tradicional de la industria de la moda, pues ha puesto al cliente en el centro, como sujeto creador de moda. Este es el que mediante su compra o sus opiniones en cualquiera de las 6.683 tiendas que tiene el Grupo en todo el mundo de sus ocho marcas (Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe), da una valiosa información. En la sede central del Grupo situada en Arteixo (A Coruña), se hace un análisis diario de las ventas y de la información que transmiten los responsables de cada tienda.

Para gestionar tan ingente cantidad de datos cuenta con un Centro Tecnológico de 4.000 metros cuadrados, único en el mundo. En este centro de procesamiento de datos se ubican 4.000 servidores y se asemeja al de una agencia de inteligencia por las altas medidas de seguridad (reconocimiento facial, tarjeta y huella dactilar) y su elevada fiabilidad (certificación TIER IV -igual que Telefónica y BBVA-).

Con los datos gestionados se pasa la información al equipo de diseño, formado por más de 600 personas, que debe afrontar cambios constantes (más de 40.000 referencias al año). Este equipo diseña la prenda y patronaje la digitaliza y crea la muestra, que se pone a prueba. Este proceso es muy curioso, pues el modelo está en un círculo rodeado de diseñadores y comerciales, que hablan sobre si es la prenda esperada o no y cómo adaptarla a cada país, mostrando una gran iniciativa, flexibilidad y creatividad.

El patronaje "es el corazón de donde sale todo", según afirman fuentes del Grupo. Sus empleadas se encargan de encajar los diseños digitalizados en un rectángulo que simula la tela, que posteriormente se va a cortar, como si fueran piezas de Tetris. Así, se busca desperdiciar la menor cantidad posible de tela y aprovecharla en un 90%. Después se pasa al cortado de la tela, por ejemplo en la fábrica Stear -una de las diez que tiene Inditex en España- se cortan 25.000 prendas al día. Se empaquetan las distintas piezas, según tallas, y se envían a otras fábricas donde se cosen.

En unos días, las prendas confeccionadas regresan y "pasan por muchas manos y ojos": se les da forma, se repasan manualmente (planchado, cepillado, etc.) y se las coloca la alarma de seguridad -que incluye tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia)- y la etiqueta. De ahí, se pasa a la clasificación del reparto, que tiene capacidad para repartir a un máximo de 1.000 tiendas a la vez y distribuye 38.000 prendas/día. Se empaqueta y se transporta hacia las tiendas, que reciben la mercancía dos veces por semana, donde se incluyen nuevos modelos.

Pero no se crean que el funcionamiento de las tiendas se deja al azar, sino que todo está planificado. En la sede central de Zara en Arteixo cuentan con tiendas piloto, donde presentan la colección y mandan fotos a las tiendas reales como guía orientativa. Se tiene en cuenta, la luz, la decoración, el mobiliario e incluso, la música, con el fin de que el producto luzca de la mejor manera. 

En esta misma localidad coruñesa tiene su sede Zara Home, que funciona con una logística distinta, con menor grado de automatismo y fabrica todos sus productos en la Unión Europea. Buscan que todo el producto de una colección hable el mismo lenguaje y respire la misma carta de color e inspiración. Además el olor de las tiendas tampoco se deja al azar, sino que hay uno por temporada.

Inditex es una empresa creadora de empleo, como informó Hispanidad, pues cuenta con una plantilla de 137.054 personas. Pero también tiene una elevada cifra de empleo indirecto, gracias a los 1.592 proveedores con los que trabaja. Además es buena contribuyente fiscal: el pasado ejercicio pagó cerca de 1.300 millones en impuestos.

El primer grupo textil a nivel mundial también apuesta por la innovación, como se ve en su Centro Tecnológico, y cuenta con 27 mercados online, que a lo largo de este año crecerán hasta un total de 30. También destaca su apuesta por el ahorro de energía, implantando el modelo eco-eficiente en más de la mitad de las tiendas y la energía de la sede de Arteixo procede en un 52% de renovables (15% la suministra el molino y el resto, placas solares y cogeneradores".

Cristina Martín

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