• Ambas filiales firman un contrato para el suministro de energía durante 25 años,, por 3.152 millones de euros.
  • La idea de un conglomerado es que cada división sea rentable por sí misma.
  • Mientras, Endesa se circunscribe a España y se evapora lentamente.
Los italianos de Enel comienzan a mover sus fichas. En un hecho relevante remitido este jueves a la CNMV, Enel Green Power (EGP), filial de energías verdes de Enel, anuncia que EGP Chile y la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa Chile), -también filial de Enel- han suscrito un contrato "para el suministro de energía y la venta de certificados verdes por un periodo aproximado de 25 años en relación con un proyecto geotérmico y un proyecto fotovoltaico en Chile, así como para el suministro de energía y venta de certificados verdes por un periodo aproximado de 20 años en relación con un proyecto eólico en Chile". Vaya por delante que el hecho de que dos filiales de un mismo grupo firmen contratos entre sí, no es algo negativo y, ni mucho menos, ilegal. Lo que sí es cierto, en cualquier caso, es que la idea de un conglomerado empresarial consiste en que cada división sea rentable por sí misma, esto es, que no dependa de otras filiales del grupo para mantenerse. Justo lo contrario de lo que acaba de hacer Enel con sus dos filiales, EGP Chile y Endesa Chile. Además, en casos como éste –negocios entre filiales- es fácil que ocurra que la oferta presentada no sea la mejor, y se perjudique a terceras compañías y, a la postre, a los ciudadanos. Repito: no es el caso que nos ocupa, pero puede ocurrir. En todo caso, lo más doloroso es que, mientras esto se firma en Hispanoamérica, Endesa se circunscribe a España. Sin opción a ampliar su perímetro más allá de nuestras fronteras, la eléctrica que preside Borja Prado se evapora lentamente al contar, cada vez menos, en los planes del grupo que dirige Francesco Starace (en la imagen). ¡Qué pena! Pablo Ferrer [email protected]