• Las empresas tecnológicas de Internet son las que más utilizan Irlanda y otros cuasi-paraísos fiscales europeos.
  • Cameron introdujo el posible cambio: que las multinacionales paguen impuestos según ventas, no según beneficios.
  • Esto es, que las ventas sirvan de hoja de cálculo para calcular el beneficio real.
  • De este modo se evita eludir al fisco colocando la sede en Irlanda, Holanda o Luxemburgo.
Para entendernos. Internet es global, el pago de impuestos es nacional. Y el comercio, que cada día será más electrónico, es global, mientras los impuestos que por él se pagan los recauda cada Estado. Y eso es… un lío y la mayor bolsa fraude del siglo XXI. Porque la multa a Apple o a YouTube (en este caso por derechos de autor), sigue esa tónica: realidad mundial frente a  soberanías nacionales. Entonces surgió David Cameron (en la imagen), un personaje para olvidar pero con buen olfato para meter la mano en el bolsillo del contribuyente, que no en vano procede de una familia de financieros. Cameron introdujo una variable: ustedes, señores de las grandes multinacionales, especialmente tecnológicas o de Internet, pueden burlarse de la hacienda británica colocando su sede social en Irlanda. Pero yo puedo calcular los beneficios que obtienen en Gran Bretaña por la línea de las ventas. Por decirlo de una manera muy simple, el objetivo de Cameron es cobrar al jetas un impuesto de beneficio como si fuera IVA. Calculo cuánto vendes en Reino Unido, te aplico un margen y te impongo una tasa sobre el beneficio que realmente te llevas en mi país aunque cotices en el paraíso fiscal irlandés (que, por cierto, dejará de serlo en 2018). Legalmente, el asunto resulta complejo pero hay que reconocer que es lo más justo. El problema es que el brexit ha convertido a Reino Unido en ese país al que no conviene secundar. Un error. Eulogio López [email protected]