• Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) señala que la ruptura de la convivencia entre las dos religiones es uno de los golpes más duros contra el Estado Islámico.
  • Hasta el 2005, en Irak había 1,5 millones de cristianos; ahora no llegan a 300.000 (muchos han huido al Kurdistán y a otros países).
  • Y el éxodo cristiano de Irak continúa: de media, cinco familias se van del país cada semana.
  • Estos cristianos son un ejemplo de fortaleza en la fe: ante la amenaza del EI se fueron sin nada, excepto sus rosarios y sus biblias. Todo menos apostatar.
  • "La fe de Jesús no es, como en Occidente, una cosa añadida, sino su vida y no se conciben fuera de la Iglesia", afirma Raquel Martín (AIN).
  • Es más, los cristianos en países de mayoría musulmana constituyen un  factor de estabilidad: "sin ellos (los musulmanes), serían mucho más violentos".
Este jueves, las fuerzas iraquíes han anunciado el inicio de una segunda ofensiva -la primera empezó el 17 de octubre- contra el Estado Islámico (EI o Daesh) en Mosul, capital de la provincia de Nínive que está en manos yihadistas desde junio de 2014. Era la tercera ciudad más grande de Irak (tras Bagdad y Basora) y donde vivían la mayor parte de los cristianos. Si la ofensiva sale bien, los cristianos podrían volver cuando se garantizase su seguridad…, se necesitará una gran reconstrucción, pero costará que vuelvan a confiar en los musulmanes. La ruptura de la convivencia entre cristianos y musulmanes es "uno de los golpes más duros del Daesh", señala Raquel Martín, responsable de Comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), a Hispanidad. Como saben, esta fundación de la Santa Sede ayuda a la Iglesia en las comunidades más necesitadas o perseguidas en el mundo. Hasta el año 2005, en Irak había 1,5 millones de cristianos, pero ahora no llegan a 300.000. Tras la toma de Mosul por parte del EI, muchos se vieron obligados a huir al Kurdistán (en la imagen, la salida de una iglesia cristiana en la ciudad de Erbil) o a otros países (sobre todo, los más jóvenes). Entre los 120.000 cristianos que se refugiaron en el norte de Irak se encontraba el entonces arzobispo de Mosul, Monseñor Emil Shimoun Nona, quien señaló que ninguno se había convertido al islam, y aseguró a Hispanidad, en una entrevista: "no tenemos dudas de fe ante la posibilidad de ser asesinados por el Estado Islámico". Pero la huida continúa a día de hoy: de media, cinco familias se van de Irak cada semana, según AIN. El primer destino es Jordania y de ahí ponen rumbo a Alemania, Suecia, EEUU o Australia (donde el Papa Francisco trasladó a Monseñor Nona en 2015 para guiar a la iglesia caldea), entre otros lugares. Los cristianos que se quedan lo hacen porque no tienen posibilidades o porque no quieren irse de su país. Eso sí, los cristianos iraquíes, al igual que los de Siria y otros tantos lugares donde son perseguidos, son un ejemplo de fortaleza en la fe. Y es que ante la amenaza del Daesh se fueron de sus casas sin nada, excepto sus rosarios y Biblias, recuerdan desde AIN. Es más, "a mayor amenaza, mayor pertenencia a la Iglesia han demostrado", añaden. "La fe de Jesús no es como en Occidente una cosa añadida, sino su vida y no se conciben fuera de la Iglesia", afirma Raquel Martín. Algo que ya explicó Monseñor Nona hace dos años en Madrid: allí "la fe es algo identitario, que no se puede separar de la vida", mientras que en Occidente la fe suele ir por un lado y la vida por otro. Ayuda a la Iglesia Necesitada subraya que necesitamos a los cristianos en Oriente Medio para ser un ejemplo de que en esa tierra nació Jesús y empezó la Iglesia y se mantiene allí. Además, los cristianos en países de mayoría musulmana aportan cultura, respeto y dan factores de estabilidad: "sin ellos, serían mucho más violentos". Por último, sólo hacer hincapié en que los cristianos siempre han sido una minoría en Irak y su historia ha estado marcada por diversas persecuciones (kurdos, turcos, Saddam Hussein, Al Qaeda y EI, entre otros). Pero han resistido, no han perdido la fe y son un ejemplo para el resto de cristianos de todo el planeta. Cristina Martín [email protected]