• Y Tsipras quiere que le paguen el banquete y ser invitado de honor.
  • El BCE está asfixiando a Grecia: no basta con mantener la liquidez y todos lo saben.
  • Al tiempo, Tsipras 'Vázquez' a lo suyo: nadie espera que presente una oferta razonable. Sólo que siga dando sablazos.
  • Ahora bien, cuanto más tarde en alcanzar un acuerdo, más se asfixia a los griegos, no a Tsipras.
  • Los bancos de inversión apuestan por la salida de Grecia del euro. Saben que jamás podrá pagar su deuda. Sólo esperan la quiebra.
Una imagen vale más que mil palabras y una viñeta puede valer por mil imágenes. La de Pepe Farruqo, en el Economista, del martes (ver imagen) es de las que resumen muchos folios, muchas crónicas muchos informes. Y además, con las claves en el lápiz: que Grecia no se "escape" de Europa. Ojo, no lo interpretemos de modo demasiado lineal. Insistimos: en esa cuestión griega no hay buenos y malos; todos son malos. Y los griegos muy malos, porque Tsipras (como el moroso Vázquez, el rey del sablazo, o el pintor Manolo, de 13 Rue del Percebe en guerra perpetua con sus acreedores) y sus chicos sólo piensan en no pagar lo que deben, pero jamás en cumplir sus compromisos. Ahora bien, la viñeta justifica también la actitud alemana de no "dejar que Grecia se escape". Porque es curioso, el domingo el vicecanciller germano Gabriel aseguraba que Tsipras había roto todos los puentes con la Unión. Vamos, que colocaban a Grecia fuera del euro. 48 horas después, toda Europa, España y Francia incluidas, aseguran que su prioridad es no perder a Grecia, no se sabe si por amor profundo o para continuar esquilmándola. Lo cierto es que el lunes, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo la línea de liquidez. Se suelen interpretar mal este tipo de decisiones porque eso significa que el BCE, es decir, Alemania, le está aplicando el artículo 33: es decir, Grecia necesita que amplíe la línea de liquidez o sencillamente el corralito se convertirá en corralón. Además, enfrente están los bancos de inversión, empeñados en que salga del euro. En las altas finanzas no agrada la debilidad ni el autoengaño: saben que Grecia jamás podrá pagar su deuda. Y a lo mejor es bueno. A fin de cuentas, la deuda global, la del mundo mundial, ha alcanzado tales proporciones que antes o después, habrá que llegar a un jubileo de la deuda (condonación) y volver a empezar de nuevo. Ahora bien, se rogaría al 'jetadura' de Tsipras que pusiera algo de su parte para que se le pueda seguir prestando. Al menos, eso es loque espera el Eurogrupo y el Consejo Europeo. Traducido: Merkel no quiere echar a Grecia del euro, quiere que se vaya. Tsipras no ha cambiado con el referéndum: quiere que le paguen el banquete y encima ser invitado de honor. Eulogio López [email protected]