• Y el mercado castiga a la acción, que retrocede más de un 4,5%.
  • Especialmente negativo ha sido el ramo no vida, cuyo resultado se ha desplomado un 67,3%.
  • Y las tormentas de EEUU no parecen explicar todo el retroceso.
  • El sector afronta –ahora sí- la aplicación de la nueva normativa contable.
  • Pero no se alarmen: el sector asegurador ya se ha reestructurado, pero con muy poco ruido mediático.
Parece que la bolsa estaba esperando alguna excusa para dar una 'lección ejemplar' y demostrar que las cotizaciones no se mueven solo por cuestiones especulativas, si no por cuestiones económicas como los resultados de las compañías. Y este miércoles, el saco de las bofetadas parece que está siendo Mapfre. En el análisis de resultados de diciembre ya comenté que parecía que el mercado tenía alguna cuenta pendiente con la compañía, pero hoy casi se lo ha ganado a pulso, ya que el rosario de retrocesos en sus resultados continúa sin que se pueda vislumbrar un fin. A mi modo de ver hay un problema en el sector de las aseguradoras -en el que incluyo no solamente a las cotizadas, sino también a las mutuas-, que es el modelo de sus inversiones en función de las exigencias de solvencia. Hasta la nueva entrada en vigor de la normativa europea de Solvencia II, este modelo ha permitido un tipo de inversiones en las compañías bastante 'laxo' en comparación, por ejemplo, con otros sectores regulados como la banca. Además, el tipo de negocio inverso de las aseguradoras, en el que primero reciben los ingresos y después, en función de los siniestros, llegan los desembolsos, ha permitido mayores alegrías inversoras. Digo esto porque Mapfre sigue en caída libre. En los nueve primeros meses del año ha ganado 591,3 millones de euros (M€), un 12,1% menos que en septiembre de 2014. Primer motivo de la tremenda 'bofetada', el ramo no vida, donde el resultado técnico (equivalente al Ebitda de una sociedad comercial), ha bajado su resultado en un 67,3%, que significan 277,4M€ menos que en 2014. Según las explicaciones de la entidad, se ha debido al aumento de la siniestralidad en EEUU por a las tormentas de nieve de principios de año. Pero el ratio de siniestralidad solo ha subido un 2% y las primas también subieron un 2%, luego no parece ser solo éste el motivo, a pesar de los 155M€ que recibieron de la venta del negocio asegurador de Catalunya Caixa. El negocio de vida parece haber ido algo mejor, pero su resultado solo ha aumentado un 4% respecto a 2014. Pero realmente, el daño no se ve en la cuenta de resultados si no en el patrimonio neto de las entidades, que es donde van a parar las variaciones de las inversiones. Así, el 'truco' para ver la evolución de las aseguradoras es ver conjuntamente la cuenta de resultados y el patrimonio neto de las mismas. De esta manera, Mapfre ha perdido patrimonio por 804,7M€, en su mayor parte por los 693,7M€ perdidos por inversiones disponibles para la venta, a pesar de los 155M€ que recibieron de la venta del negocio asegurador de Catalunya Caixa. Todas estas consecuencias vienen de las alegrías en las inversiones aptas para la cobertura de sus provisiones técnicas, que a posteriori han resultado bastante nocivas. A saber: inmuebles a precios sobre valorados en los tiempos del pelotazo y que, desde el 2013, se les obligó a revisar su valoración cada dos años, lo que afloró y sigue aflorando importantes pérdidas, participaciones en entidades de crédito, en el caso de Mapfre la ya conocida en Bankia, o sociedades con resultados extremadamente volátiles. Peculiar el negocio asegurador, al que el regulador (DGS) no ha sido capaz de imponer aún la normativa de Basilea y que en ello están -esta vez parece que sí-, después de unos cuantos años ya implantada en el resto del sector financiero. Ya veremos las sorpresas que nos deparará todo. Personalmente creo que no serán muchas, en especial debido a que la reestructuración del sector me parece que ya está casi hecha mediante fusiones auspiciadas en la sombra por la DGS. Por cierto, con muy poco ruido mediático, cosa que si se hubiese propiciado en la banca nos hubiésemos ahorrado muchos millones en insolvencias sobrevenidas y debidas al riesgo reputacional, por la aireación mediática de situaciones 'delicadas' de algunas entidades. Rodrigo de Silos [email protected]