• En la capital catalana ultima un acuerdo con otras fuerzas con Ada Colau como cabeza de lista.
  • Es la misma estrategia que utilizará en las regiones y ciudades donde carece de estructura y equipos.
  • En Madrid no ha elegido candidato, pero su intención es presentarse en solitario o sumando plataformas radicales.
  • En la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, el PP teme más a una alianza del PSOE, IU y UPyD.

Ha sido José Félix Tezanos, un sociólogo de referencia para la vieja guardia del socialismo español, el que más claro ha explicado las flaquezas de Podemos frente a, por ejemplo, el PSOE. En su personal argumentario para desmontar cualquier paralelismo entre los dos partidos, algo en lo que se han empeñado La Sexta o Telecinco, el intelectual destacaba precisamente que la formación de Pablo Iglesias (en la imagen) carece de la estructura, equipos y avales internacionales que tenía el Partido Socialista en 1982. Pues bien, sobre esas carencias hay dos juegos paralelos. Por un lado, la 'tranquilidad' respecto a Podemos con la que respiran los distintos partidos de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas. En efecto, Podemos no se presentará a esas elecciones salvo donde alcance una estructura imprescindible. Y por otro lado, la formación, consciente de su debilidad estructural, intenta colarse en el juego político, sin esperar a las elecciones generales. Se presentará en solitario donde pueda, como en Madrid, o a través de alianzas con otras fuerzas de izquierda radical. Cataluña es, en ese sentido, uno de sus laboratorios.

Es ese el contexto en el que hay que enmarcar, por ejemplo, las negociaciones para llegar a un pacto en Barcelona entre Podemos, Iniciativa per Catalunya (ICV), Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y otras formaciones como Guayem, Procés Constituient. En este caso la lista la encabezaría Ada Colau, impulsora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y dirigente hoy de la plataforma de Guanyem Barcelona.

Lo de Barcelona no es un intento aislado. Podemos intenta 'flirtrarse' de ese modo en organizaciones de izquierdas o plataformas de indignados y empezar a 'cotizar' su respaldo en intención de voto, antes del 'test' definitivo que serán las elecciones legislativas. Ahí se verá realmente su fuerza, pero queda un año. No es poco plazo si tenemos en cuenta que el voto o la intención de voto cambia (es eminentemente emocional) y en el caso de Podemos, la mitad de sus posibles votantes no suscriben lo que se conoce de su programa electoral, como ponía de manifiesto la última encuesta de Metroscopia para El País.

En Madrid, que será una de las plazas más importante para medir el peso de las distintas fuerzas, Podemos tiene ya una estructura cuantificable y se presentará. Según fuentes populares, el PP no les teme tanto a ellos, sin embargo, para perder el gobierno de la Comunidad de Madrid o de la alcaldía de la capital, como al juego de alianzas entre UPyD, Izquierda Unida y el PSOE. A falta de encuestas que lo prueben, lo que sí tienen claro es que no ganarían por mayoría absoluta, lo que obligará a pactar. ¿Podrían hacerlo con UPyD? Sí y no: depende de a quién tengan por delante para negociar. En estos momentos, entienden, la formación de Rosa Díez en Madrid es lo más parecido a un cajón de sastre, con candidatos probables con los que llegarían a un acuerdo (centristas) o con los que sería imposible (izquierdistas). Conclusión: su intranquilidad está en el pacto de los contrarios.

Pero la situación de Madrid es muy distinta a la de Asturias, Navarra, Cataluña o Andalucía. En esas regiones, la formación de Pablo Iglesias no tiene estructura ni equipos y su única salida es 'colarse' entre plataformas de la izquierda radical para ganar en peso político.

Rafael Esparza

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