• En Cataluña no pasará 'res de res', no habrá independencia. Lo malo es que lo que ya ha pasado: España, no sólo por Cataluña, vive en enfrentamiento civil.
  • Y los propios catalanes se parten mitad por mitad.
  • Lo peor llegará cuando el ídolo independentista se diluya y deje huérfanos a los catalanes.
  • Mientras, Artur Mas quiere ser investido con un programa con un solo punto, la independencia, en la que además no cree.
  • Y la Fiscalía de la Audiencia Nacional ordena a los mossos denunciar cualquier concreción de la Declaración por la independencia del Parlamento catalán.
Ha ocurrido lo que tenía que ocurrir: crece la catalanofobia en España. Ojo, hasta ahora no existía. Existía entre la burguesía madrileña deseosa de quitarse un competidor de encima. Sólo eso. Pero ahora hay muchos españoles de a pie, hartos de la monserga independentista catalana. Cuando, además, el debate de investidura de Artur Mas sólo ha servido para ocultar la corrupción que arrastra el nacionalismo catalán y para hundir las cuentas públicas catalanas. Independencia que, por cierto, no se va a producir. En Cataluña no va pasar 'res de res'. Lo malo es lo que ya ha pasado: un país enfrentado y dividido y una sociedad catalán partida por la mitad. España y, sobre todo Cataluña, viven en situación enfrentamiento civil. No, armado no, pero sí civil. Y así pasan cosas tales como que Artur Mas pretenda ser investido con un programa en un sólo punto: la independencia catalana. No puede haber programa económico porque CDC es de derechas y ERC de izquierdas (CUP, no sabemos exactamente lo que es pero estamos en ello). O pasan cosas tales como que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ordena a los mossos de escuadra que denuncien e intervengan ante cualquier concreción de la declaración por la independencia del Parlamento. Da la impresión de que muchos independentistas no quieren la independencia y otros no saben lo que significa. ¿Quién será el gran beneficiado de todo este jale? Desde luego, no los catalanes ni el conjunto de los españoles. En principio será Mariano Rajoy, que podría ganar las elecciones gracias a Artur Mas. Y los que más pierden son los catalanes, quienes ha trocado sus raíces cristianas (eran 'españolas') por un proyecto independentista, pobre ídolo que se diluirá en breve y les dejará huérfanos. Eulogio López [email protected]