• 23.000 veces sonaron las campanas en las iglesias de la arquidiócesis de Colonia (Alemania) en protesta por la tibieza de Occidente en defensa de los perseguidos por los yihadistas.
  • Y 23.000  campanadas para volver a denunciar que son más de 23.000 las personas muertas en el mar Mediterráneo, entre 2000 y 2013, mientras intentaban alcanzar Europa.
  • El arzobispo de Mosul dijo que si las naciones occidentales no pueden ayudar a proteger a los refugiados, al menos deben "abrirles sus puertas".
23 mil veces sonaron las campanas en las iglesias de la arquidiócesis de Colonia (Köln, Alemania) este viernes 19 de junio a las 20:00 horas, como un signo de protesta por la burocrática respuesta de la Unión Europea y Estados Unidos, al drama que afecta a miles de refugiados -muchos de ellos cristianos- que huyen de las zonas en conflicto asediadas por el Estado Islámico, informa Portaluz. 23 mil campanadas para volver a denunciar que son más de 23.000 las personas muertas en el mar Mediterráneo, entre 2000 y 2013, mientras intentaban alcanzar Europa; una media de más de 1.700 fallecimientos documentados cada año. Y la cifra crece semana tras semana. «¡Ayudemos a salvarlos, podemos hacerlo!» es la consigna con la que se ha presentado y promovido el evento que tuvo su punto álgido en la Plaza Roncalli de Colonia (Alemania). «El sonido de las campanas es una llamada a globalizar la solidaridad», señala la campaña que también busca recolectar fondos bajo el lema: «Los refugiados son nuestros nuevos vecinos». La acción de las 23 mil campanadas es vista como un signo de esperanza por el arzobispo Yohanna Moshe de Mosul, quien en declaraciones al portal internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada, difundidas por la agencia Ankawa dijo que si las naciones occidentales no pueden ayudar a proteger los refugiados, deben «abrirles sus puertas». «Yo hago un llamado a la comunidad internacional: ¡Salvadnos del Estado Islámico!, pero si no pueden protegernos, entonces deben abrir sus puertas y ayudar a que los perseguidos puedan empezar una nueva vida en otro lugar. Pero nosotros preferimos estar en Irak y proteger en Irak. La única solución que les hará felices y devolverá la dignidad es volver a sus hogares. Les pedimos a todos ejercer presión sobre las personas que tienen la responsabilidad de liberarlos (ciudades y pueblos) tan pronto como sea posible para que la gente pueda volver y vivir en paz en sus hogares... y continuar su vida allí». José Ángel Gutiérrez [email protected]