• La Fiscalía de Düsseldorf recibe el historial médico del copiloto Andreas Lubitz, el cual revela que, antes de obtener su licencia, recibió "atención psicoterapeútica por tendencias suicidas".
  • A los seis días de la tragedia del Germanwings ya se han encontrado 78 perfiles de ADN distintos que se analizarán en laboratorios. Se calcula que hasta mediados de abril no habrá finalizado el proceso.
  • Además, los expertos han informado de que hasta que se identifiquen las 150 víctimas, no se procederá a la repatriación.
  • Espeluznante audio de la caja negra: "¡Por el amor de Dios, abre la puerta!", grita el capitán Patrick Sondeheimer a Lubitz.
Este lunes se cumplen seis días desde la tragedia del avión de Germanwings, que se estrelló en los Alpes debido a la acción voluntaria -supuestamente- del copiloto alemán Andreas Lubitz. Pero la verdad sigue saliendo a la luz a golpe de rumor y con cuentagotas.

La Fiscalía de Düsseldorf ha recibido el historial médico de Lubitz por parte de la Clínica Universitaria de esta ciudad alemana, a la cual el copiloto acudió los últimos dos meses. El historial médico revela que, antes de obtener su licencia, el copiloto recibió "atención psicoterapéutica por tendencias suicidas". Desde entonces, tras otras visitas médicas, Lubitz estuvo de baja, pero "sin que se atestigüaran tendencias suicidas o agresividad hacia estraños, según la nota firmada por el fiscal Ralf Herrenbrück.

Si vamos a lo importante, que son las personas fallecidas y sus familiares, en el quinto día de rescate, los forenses han recabado hasta 78 perfiles de ADN distintos, aunque todavía no se ha identificado a ningún pasajero. Los restos biológicos encontrados serán analizados en laboratorios y hasta mediados de abril, calculan, no habrá finalizado el proceso. Además, ya han informado de que hasta que no se identifiquen las 150 víctimas no se procederá a la repatriación.

Pero todo ello va despacio, debido a la complicada orografía y al mal tiempo en Los Alpes. Por eso, los  equipos de rescate que rastrean la zona en la que se estrelló el avión han empezado a abrir una vía terrestre para trasladar las piezas más grandes del aparato.

Además, se busca minuciosamente la segunda caja negra, la que contiene la información técnica del vuelo.

Y es que, hasta ahora, la investigación todavía no ha descartado la posibilidad de que hubiese algún tipo de fallo mecánico o técnico en el aparato, por lo que la aparición de este segundo dispositivo podría aclarar las cosas. Las autoridades francesas piden que de momento no se descarte ninguna hipótesis.

Aunque, como se ha publicado, la principal hipótesis, construida a partir del audio de la caja negra encontrada, indica que el copiloto, Andreas Lubitz, presuntamente estrelló el avión de forma voluntaria.

El diario Bild, en su edición dominical, ha publicado parte de la conversación entre el piloto del avión, Patrick Sondeheimer, y Lubitz, minutos antes de que el copiloto se hiciese con el control del aparato. En el audio de la caja negra se oye un fuerte golpe, como si alguien intentara derribar de una patada la puerta de la cabina, y algo más tarde "ruidos metálicos fuertes" contra esa misma puerta. "¡Por el amor de Dios, abre la puerta!", grita el capitán, y nuevamente algo más tarde: "¡Abre la maldita puerta!".

Todavía a unos 4.000 metros de altura, se oye la respiración del copiloto, que no dice nada. A las 10:40 hora local, el aparato tocó con el ala derecha la montaña y de nuevo se oyen los gritos de los pasajeros, los últimos sonidos que registra la caja negra. Todo ello bastante espeluznante, por cierto.

Andrés Velázquez
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