• Rajoy ni tan si quería le apoya para el Banco Central Europeo.
  • Y eso que se trata de un puesto secundario, como es el de vicepresidente.
  • Y eso que no cuenta con apoyos en el Gabinete.
  • Se dedica a trasponer la ordenanza comunitaria.
  • Y si no, a trabajar en el futuro BBVA-Bankia.
Luis de Guindos (en la imagen) perdió su gran oportunidad durante las elecciones de diciembre de 2015 y las de junio de 2017. Con un Rajoy deprimido, incapaz de formar Gobierno y con un Pedro Sánchez que estuvo en un tris de robarle la merienda. Ahí se necesitaba un especialista en macro y en cuadros financieros y esa es la especialidad de Guindos. Lo hizo bien y se le prometió, o al menos eso dicen sus próximos, una Vicepresidencia económica, promesa que, si fue cierta, Rajoy no cumplió. Pero a Don Mariano hay que conocerle bien. Rajoy es un tipo que por vago parece indeciso, al que no le gusta hacer cambios pero, ojo, no se confundan: cuando decapita a alguien no le tiembla el pulso y cuando prescinde de alguien prescinde definitivamente. De Luis de Guindos no ha prescindido pero le tiene completamente arrinconado. No pinta para Europa, no pinta para el equilibrio financiero (ya se ha conseguido, ya no interesa don Luis) y, encima, no tiene buenas relaciones con sus compañeros de Gabinete. Sobre todo con la peligrosa (algunos dicen venenosa pero en Hispanidad somos unos caballeros) vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Y así llegamos al momento presente: Luis de Guindos aspira al cargo de vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE). No es para tirar cohetes porque del BCE sólo interesa, sólo es conocido, el presidente. Aún así, ni tan siquiera para eso está siendo ayudado por Rajoy, a pesar de que está claro el déficit de cargos que España posee en la cúpula del BCE. Aquí y ahora, el titular de Economía se dedica a trasponer normativa comunitaria. Claro que Guindos aún tiene otra posibilidad que debe dejar hilada ahora: la fusión entre BBVA y Bankia. Y cuando termine su periodo de incompatibilidad, un lugar para trabajar. Sólo hay alguien que se opone a la operación: el presidente del hermano grande, un tal FG. Eulogio López [email protected]