• Y también exonera al Banco de España, a la CNMV y a Deloitte.
  • Con ello, desprestigia el informe de Busquets y Sánchez.
  • Para los peritos-inspectores, el actual presidente de Bankia, o bien era connivente, o bien negligente.
  • Y es que Goirigolzarri siempre ha mantenido que reformuló las cuentas de Bankia, no porque Rato las hubiera manipulado, sino porque Rato no poseía toda la información.
Al final, el sentido originario de la justicia -es decir, el que mantiene 'el público asistente y no concernido'- es si el acusado actuó de forma dolosa. Porque los errores se perdonan, los horrores no. Pues bien, el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu (en la imagen junto a Rato y Goirigolzarri) ha cerrado su eterna y archifamosa causa de la OPV (u OPS, como quieran) de Bankia, aquella salida a bolsa donde el instructor ha dado pábulo, sobre todo, a los informes de los peritos-inspectores del Banco de España, Antonio Busquets y Víctor Sánchez, nada menos que tres informes distintos. Busquets y Sánchez siempre han mantenido la misma tesis: había dolo en la conducta de Rodrigo Rato en la salida a bolsa de Bankia, con valoraciones falsas. Por tanto, los reguladores (Banco de España y CNMV), así como el auditor Deloitte, ayudaron o permitieron que Rodrigo Rato manipulara las cifras y engañara a todos los compradores de acciones: fondos, bancos, empresas y particulares. Y también el nuevo equipo reflotador, dirigido por José Ignacio Goirigolzarri, porque claro, Goiri siempre ha mantenido que Rato no manipuló las cifras aunque no poseía toda la información que él tuvo y que por eso las reformuló. Es decir, que pudo haber errores pero no horrores. Sin embargo, el juez Fernando Andreu ha dado pábulo a los informes de Busquets y Sánchez (por eso ha pedido tres). Sin embargo, a la hora de formular conclusiones ha dejado fuera, no solo a Goirigolzarri, sino también al Banco de España, a la CNMV y a Deloitte. Concluyendo: el caso de la OPV de Bankia se desinfla e incluso puede hablarse de que el juez Andreu ha terminado por desautorizar a sus inspectores favoritos, los presuntos talibanes contables Busquets y Sánchez. Entre otras cosas porque el sentido común insiste en que si todos los expertos financieros, sobre todo los fondos de inversión, examinaron con lupa las cuentas de Bankia y les convencieron para comprar acciones; a lo mejor es que no había engaño, sino valoración más o menos objetiva. Como siempre. Pero ya se sabe que el sentido común carece de predicamento procesal. Eulogio López [email protected]