• Y la reforma de las rurales sigue empantanada.
  • A renglón seguido, se marchó al BIS.
  • Eso sin hablar de las nefastas fusiones de cajas de ahorros.
  • Ahora es cuando Linde se da cuenta de los problemas que le dejó su número dos.
  • Otro gran acierto de Rubalcaba.
Es un acuerdo no escrito pero que han respetado todos los gobiernos, salvo el de José Luis Rodríguez Zapatero: al gobernador del Banco de España lo nombra el Gobierno y al subgobernador, el principal partido de la oposición. De esta manera, en junio de 2012, ante la salida adelantada (un mes) de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el Ejecutivo de Mariano Rajoy nombró gobernador del BdE a Luis María Linde. Por su parte, el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, nombró a Fernando Restoy (en la imagen) como subgobernador. Lo cierto es que en el tándem Linde-Restoy, el que ha llevado las riendas del Banco de España en los temas importantes ha sido el socialista. Al menos hasta que se marchó al BIS, en diciembre de 2016. Pero no se engañen: Restoy hizo y deshizo porque Linde delegó en él, es decir, le dejó hacer. Y la herencia ha sido nefasta. Por ejemplo, y siguiendo un orden cronológico, fue uno de los impulsores de las fusiones de cajas de ahorros que no sólo no han solucionado nada sino que, en la mayoría de los casos, han sido un rotundo fracaso. También fue Restoy el que propició que Juan Carlos Escotet se quedara con NCG Banco. Efectivamente, el subgobernador no quería que la entidad gallega terminara en manos de fondos -presentaron las mejores ofertas- y vio en el venezolano a la mejor alternativa. Caixabank no era del agrado del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Y antes de marcharse al BIS, a modo de traca final, fue Restoy el que vetó el nombramiento de Manuel Pizarro como presidente del Popular y se decantó por Emilio Saracho a pesar de su nula experiencia en banca doméstica y de pymes. Sí, el legado de Restoy es como las fincas en Extremadura: manifiestamente mejorable. Y a todo esto, la reforma de las rurales sigue paralizada. Visto lo visto, menos mal. Pablo Ferrer [email protected]