• Y el Banco Central Europeo da la voz de alarma: no se puede inspeccionar la banca por teléfono.
  • Además, el equipo de inspectores del BCE cuenta con demasiados ingenieros y pocos obreros.
  • Por el momento, lo único que se está haciendo es una inspección 'de mesa'.
  • Draghi incluso se plantea ralentizar el proceso de centralización y devolver competencias a los bancos centrales estatales.
Es triste pero muy real. La fuente procede de los propios españoles presentes en Francfort, en el Banco Central Europeo (BCE). Es cierto que, por el momento, están realizando una inspección más teórica que práctica, como corresponde en el actual momento procesal, a los grandes bancos del continente pero lo cierto es que esas grandes entidades empiezan a chulearles con gran estilo. Por una parte, la proliferación de normas, especialmente en materia de recursos propios, provoca que no funcionen los protocolos de inspección pero, con todo, como asegura un inspector español, lo más grave es que "no se puede inspeccionar por teléfono". Hay que bajar a tierra y "hacer temblar al sujeto". Ahora, al parecer, los inspeccionados no tiemblan mucho y se cachondean bastante de los nuevos cuerpos de inspectores paneuropeo. Y volcar la amenaza monetaria sobre la supervisión sería jugar sucio. Así que Mario Draghi (en la imagen), según las mismas fuentes, incluso se está planteando la posibilidad de ralentizar el proceso y devolverle competencias. Porque, por ahora, no hay sustos, pero si se sigue en este plan, podría haberlos. Y eso es mucho peor que un ataque Femen. Eulogio López [email protected]