• "Y  no porque lo hagamos mal, sino porque el 50% de los ingresos de Iberdrola Energía nuclear es para pagar impuestos".
  • Y no se asusta ante las amenazas del ministro Nadal: si se lo ponen muy difícil cerrará los reactores… como ya ha hecho con Garoña.
  • Por cierto, para que los ecologistas se enteren: ya ha pedido el desistimiento de Garoña a su socio, Endesa.
  • Más cosas: el presidente de Iberdrola pisa el acelerador en disciplina interna: dureza con Iberinco y con recursos humanos, ambos descabezados.
  • El estilo de mando no cambia: se niega a nombrar Ceo, como su antiguo enemigo, Florentino.
  • Y continúa en su línea: nada políticamente correcto le es ajeno: feminismo, ecologismo y demás ismos.
  • Los ecologistas peñazos y el dividendo social de Cremades.
Junta de Accionistas de Iberdrola, líder de sector energético español, celebrada en Bilbao el 31 de marzo del año de Gracia de Nuestro Señor de 2017. En las pantallas del Palacio de Congreso Euskaldina, aparece Elizabeth Wise, una mujer con cara de llamarse, precisamente, Elizabeth Wise, y de ejercicio representante de las Hijas de la Revolución Americana. Y ustedes se preguntarán qué pintaban los herederos de aquellos españoles y vascos que participaron en la guerra de la  Independencia norteamericana. ¿Y todo esto qué tiene que ver con Iberdrola? Nada, pero a Galán le gusta dejar claro que cuando las cosas van bien y que cuando aumenta el dividendo un 11% puedes permitirte el lujo de invitar a las herederas gringas, a las viudas escocesas y hasta a la samba brasileña si te peta. Además, la cuenta de resultados de 2016 da para eso y para algo más. Hay que reconocerle algo a Ignacio S. Galán: habitualmente, los negociantes que dependen de la regulación (o sea de los políticos) hacen la pelota al político, Galán se enfrenta a ellos… y consigue mejores resultados. Y así, Galán ha iniciado la batalla nuclear. Bueno, ya la inició con Garoña, donde le dobló el pulso a Mariano Rajoy, pero es que ahora ha dado un paso más: en definitiva Iberdrola (Endesa calla pero va detrás) ya ha dejado en el Ministerio de Energía el mensaje de que si se le ocurre colocar más tasas a las nucleares o bien encarecer las medidas de seguridad de los reactores que cumplen los 40 años (los siete entre 2020 y 2024) cierra plantas y a correr. Y para que los ecologistas se enteren de una vez: ha pedido a su socio en Garoña, Endesa el desistimiento de la inversión. ¿Queda claro? Adiós Garoña, no pensamos invertir ni un euro más en remozarte. En definitiva, Galán ha planteado al Ejecutivo un órdago: Iberdrola puede seguir adelante sin energía nuclear. Otra cosa es que España pueda continuar sin reactores nucleares. Y si piensan que voy de farol, acuérdense… de Garoña. Pero ojo, tampoco puede pasarse de listo. Iberdrola España sigue suponiendo un 52% del negocio, aunque no es aquí donde se invierte Iberdrola, sino en Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y México. Y ojo, una cosa es la propaganda y otra la realidad. Iberdrola vende ecología porque le conviene a su negocio, que es preferentemente eólico y donde ha recibido muchas ayudas públicas en forma de primas a los aerogeneradores. Es más, ha sido España lo que le ha convertido en líder mundial en eólica y donde mejor se le ha tratado y donde Iberdrola aprendió el negocio. Pero, no obstante, pongamos el ejemplo de México. De los 4.130 MW para invertir en México, 2.765 son térmicos, de gas, no renovables. Pero Galán tampoco puede marcarse faroles. Recordemos que España representa el 52% del negocio y que, encima, Galán tiene un problema: sus pésimas, más que malas, relaciones con el ministro de Energía, Álvaro Nadal. Cuentan que cuando Rajoy sorprendió a todos nombrando a Nadal ministro de Energía y se lo comunicaron a Galán, éste sólo acertó a decir: -¡Jodóooo! En cualquier caso, las buenas cifras del ejercicio 2016 le permiten ser un hombre duro de puertas adentro. Por ejemplo, acaba de descabezar la ingeniería Iberinco y ha privado del bonus a todo su equipo directivo. El que fuera líder de Iberinco, Federico de la Hoz, fue, primero, apartado del mando y luego apartado de la compañía. No sólo eso. Galán ha prescindido Ramón Castresana, el hombre de los recursos humanos. Lo de siempre: no era todo lo duro que quería Galán en los recortes y, además, se empeñaba en sus criterios. Vaya, vaya. Le sustituye Baldomero Navalón, hasta ahora al frente de Servicios Generales y que aumentará sus competencias al personal. Más: el estilo de mando no cambia: se niega a nombrar Ceo, como su antiguo enemigo Florentino. Más. Ignacio Sánchez Galán continúa en su línea: nada políticamente correcto le es ajeno: feminismo, ecologismo, autonomismos y demás ismos. Eléctrica presuntamente verde (hasta que lo verde le toque la cuenta de resultados que como gestor no le gana nadie), patrocinio de fútbol femenino, cuotas femeninas, nosotros y nosotras, etc., etc. Un accionista, Vicente Sala, le critica el bonus del consejo: 115 millones de euros son muchos euros. Este año, tras Rafael del Pino, y Pablo Isla, Galán ha sido el tercer ejecutivo mejor pagado de España. Es bueno, pero hay algunas cifras (9,3 millones de euros) que nadie debería cobrar por muy bueno que se sea. Además, el bonus no debe estar ligado a la evolución bursátil. Mejora el resultado de explotación o al beneficio, o incluso al dividendo. La bolsa es mucho más artificial. Luego los ecologistas peñazos, se trate de rojillos o de los verdes profesionales de Greenpeace. Según ellos hay que cerrar Garoña (no se han enterado de ya había tomado la decisión) y todas las nucleares y las térmicas. Vamos, que sólo los ricos podrían pagar la luz. Eulogio López [email protected]