• Capitaneados por Société Générale, los foráneos, se niegan a aportar su cuota parte de los 200 millones de euros.
  • Sospechan que se necesitará más y prefieren vender su deuda a la baja.
  • Pescanova, Abengoa, Isolux… los bancos ya tienen expertos en 'marrones'.
  • A algunos nos cuesta creer que Luis Delso haya aceptado la dilución de capital.
  • Por ahora permanece el Ceo, Antonio Portela, pero no por mucho tiempo.
Parecía que el caso Isolux iba a ir más deprisa que Abengoa o Pescanova pero empieza a torcerse el plan de la banca acreedora. En pocas palabras las entidades extranjeras, capitaneadas por los franceses de Société Générale, empiezan a poner pegas. Por de pronto, no quieren poner otros 200 millones de euros, ya comprometidos. Prefieren traspasar la deuda a un tercero. Y los bancos españoles se enfadan, porque aseguran que ya estaba pactado. Eso compromete el plan, consistente en que los bancos convirtieran deuda (total más de 4.600 millones de euros) en capital pero, sobre todo, pone en solfa el plan de venta de activos, es decir, de jibarización. Luego está el problema de Luis Delso. La verdad, a algunos se nos hace extraño contemplar cómo Delso cede su empresa hasta quedarse con entre el 5 y el 10% de la misma. Han cesado al director financiero, a la sazón su hijo Álvaro, y no durará mucho, aunque por ahora se mantiene el consejero delegado, Antonio Portela. Ese no es mi Delso, de natural un hombre que no se caracteriza por su carácter escrupuloso. Pero el problema es el otro: el enfrentamiento entre banca acreedora española y extranjera porque resulta que eso sólo supone la primera fase del proceso de reconversión. En cualquier caso -Pescanova, Abengoa, Isolux- en los bancos ya se está creando la figura del experto en 'marrones' enviado a la empresa embargada para hacer lo que no saben hacer: de empresarios, en lugar de banqueros. Pero, de entrada, para salvar los trastos de una empresa demasiado apalancada, esa que son los mejores clientes de las entidades financieras hasta que se convierten en los peores. Eulogio López [email protected]