• Habla de la necesaria "estabilidad política" para no frenar el crecimiento, un gesto como cualquier otro tras el 'disgusto' del Ejecutivo por el vaciamiento de Endesa.
  • La eléctrica se ha convertido en un fondo de inversión energético: poco margen en España y sin poder crecer en el exterior porque Enel no le deja.
  • Eso sí, promete más dividendo: por eso sube un 1,5% en bolsa frente al avance de sólo 0,4% del Ibex.
  • Pero el dividendo, que beneficia a Enel, puede ser el cáncer de Endesa, con unos activos cada vez más tensionados.
Pocos cambios de relieve en el día del inversor (inversor day) de Endesa. En las tripas de la eléctrica, controlada por la italiana Enel, se mantienen sus objetivos para el resultado bruto de explotación (Ebitda) hasta dentro de dos años, 2017, y un beneficio neto este año de 1.200 millones. Y en el terreno político, su presidente, Borja Prado (en la imagen), ha echado un guante al Gobierno diciendo que "la estabilidad política es clave para continuar con la trayectoria actual de crecimiento económico". Un modo como otro cualquiera de compensar al Ejecutivo, que no está nada contento con el vaciamiento de Endesa por la italiana Enel, la misma que paga a Borja Prado. Le privó del negocio hispanoamericano en 2014, tras arrebatarle Enersis, -que se nota en los resultados- y se embolsó después un generoso dividendo extraordinario a cuenta de ello (14.600 millones). Y después siguió exprimiendo a Endesa con la colocación en bolsa, mediante OPV, del 22%. El mensaje de Prado, en cualquier caso, sigue el guión de las consignas lanzadas desde Moncloa -a través de todas las voces posibles- en el sentido de que los cambios en política económica traerían los siete males para la recuperación económica y la incipiente creación de empleo. Pero los resultados son los resultados. Pero la situación de Endesa cambia poco. Sin posibilidad de crecer en el exterior, se concentra en el mercado ibérico (entra también Portugal) con escaso margen y la eléctrica se ha convertido en lo más parecido a un fondo de inversión energético. En otras palabras, la gestión es lo de menos cuando no hay margen para generar negocio con inversiones, que es justo lo que prometió Enel cuando separó Enersis de Endesa. La eléctrica mantiene en su plan de negocio 2015-2019 unas inversiones de 4.400 millones (47% a distribución, 33% a generación, 10% a comercialización y 10% a Portugal), pero no se trata de inversiones productivas, sino de amortización y mantenimiento como quien dice: inversiones obligadas para sostener las infraestructuras con las que ya cuenta. Hablamos de conservar los activos que ya tiene, reparar tendidos o torres o adaptarse a las exigencias de los nuevos contadores eléctricos, llegado el caso. Eso sí, Endesa promete que aumentará el dividendo, que es un modo de seguir tensionando sus activos y de seguir beneficiando a su principal accionista, Enel (70%). El dividendo sigue siendo, por tanto, el principal reclamo. Lo que ha señalado este miércoles Endesa en el investor day es que espera que su dividendo ordinario crezca un 5% en 2015 y 2016 respecto a los 0,76 euros abonados con cargo a 2014. Por eso sube en bolsa un 1,5% en bolsa frente al avance de sólo un 0,4% del Ibex. Ahora bien, ese dividendo, con activos cada vez más tensionados, puede ser el cáncer que acabe con Endesa. Miriam Prat [email protected]