• Bien está aflorar pérdidas no reconocidas, los llamados agujeros 'monzonianos'.
  • Pero ahora se exige al nuevo presidente que termine la reestructuración de directivos.
  • Y, sobre todo, que presente un nuevo plan estratégico.
  • Al avaro y al pobre todo le cuesta el doble: el ERE de las 'clases bajas' ha provocado un motín.
Cuentan que estaba el impaciente Miguel De Unamuno escuchando a un orador que no hacía otra cosa que soltar citas de terceros: "Como dice fulatino, como dice menganito". Entonces, el pensador español se levantó y le espetó: "¿Y usted qué dice?". Algo parecido le ocurre al presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell (en la imagen), tras una doble oleada de afloramiento de pérdidas ocultas, los llamados agujeros monzonianos, la bolsa ya no le perdona. Los resultados semestrales de la ingeniería han vuelto a cosechar pérdidas millonarias, en una tercera oleada que resume los otros dos agujeros. Por dos veces, las dos primeras, los bolsistas reaccionaron aplaudiendo a Abril: esta vez no. Esta vez le han castigado con descensos que han rozado el 7%, hasta colocar la acción  en 10,4 euros. En definitiva, los analistas le piden a Martorell que, además de ser un buen contable que exhibe las vergüenzas del anterior presidente, ahora diga y haga algo. Por ejemplo, si tan mal se contabilizaban los ingresos con Monzón, que de un vez por todas concluya la reconversión de directivos y, ojo, de consejeros, porque, al parecer, no se enteraba de nada. Pero, sobre todo, lo que están pidiendo es un plan estratégico y de negocio en condiciones. En otras palabras, todo estaba muy mal pero, ¿usted qué es lo que propone? Y encima el rácano plan de reducción de plantilla y Abril ha tenido que echar marcha atrás. Ya saben: al avaro y al pobre todo le cuesta el doble. El Ere de las 'clases bajas' de Indra era tan rácano que ha provocado un motín y le ha obligado a rectificar. En definitiva, a Fernando Abril-Martorell se le acaba el tiempo. Eulogio López [email protected]