• Victoria de aquella manera, ya que el 13,5% de los accionistas votaron en contra de su reelección como consejero.
  • En una cuestión de modelo: los institucionales quieren un consejero delegado.
  • A los accionistas les parece bien la remuneración de los consejeros: sólo el 1,36% votó en contra.

Ignacio Sánchez Galán (en la imagen) seguirá sin contar con un consejero delegado. Al menos, de momento. Su 'victoria' en la junta de accionistas le ha confirmado en su estrategia. Y eso que su 'victoria' no fue todo lo amplia que hubiera deseado. Sí, es cierto que logró el apoyo del 86% de los accionistas, pero eso significa que el 13,5% votó en contra de su reelección como consejero. Un porcentaje demasiado elevado.

En todo caso, Sánchez Galán puede estar tranquilo. El rechazo a su reelección no se debe a la gestión realizada al frente de la eléctrica –sólo el 0,04% votó en contra-, sino al modelo de organización. En otras palabras, los accionistas institucionales, los fondos, sobre todo los anglosajones, quieren que las empresas, además de un presidente, tengan un consejero delegado. Llevan mal lo del presidente ejecutivo que acumula todo el poder.

Es el caso del fondo noruego Nbim, el mayor fondo de pensiones del mundo -presente en la mayoría de las grandes empresas españoles-, que animó a votar en contra de la reelección de Sánchez Galán para otros cuatro años.

En cualquier caso, a los accionistas de Iberdrola les parece bien la remuneración de los consejeros, ya que sólo el 1,36% votó en contra. Algo llamativo, si tenemos en cuenta que el presidente de la eléctrica fue el ejecutivo del Ibex que más cobró en 2014.

Pablo Ferrer

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