• Es decir, la misma que Rato prohibió a Pizarro doce años atrás.
  • El presidente de Iberdrola necesitaría el apoyo del Gobierno para la operación… sea del PP o del PSOE.
  • ENEL ya ha vaciado Endesa, pero aún le resta una gran capacidad de generación.
  • Y para salvar la competencia, ahí está Gas Natural Fenosa (GNF) para absorber, por ejemplo, parte de la hidroeléctrica y la nuclear sobrantes.
  • Endesa sigue teniendo una generación fuerte.
  • Iberdrola afronta un difícil cierre de ejercicio y Galán quiere dar un salto hacia adelante.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán (en la imagen) se ha acercado a Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE y ya le ha adelantado su gran proyecto: fusionar Iberdrola y Endesa. Para ser más claro, que Iberdrola absorba Endesa, pues la primera vale 37.000 millones y la segunda no llega a 20.000. Además, los italianos estarían por la labor (Borja Prado, presidente de Endesa, más bien no). Llevan años vaciando Endesa, le han quitado la potentísima filial iberoamericana y ahora se dedican a vaciar el potencial de la que fuera la primera eléctrica española con dividendos extraordinarios y reduciendo su participación en Bolsa. Claro que los italianos -no Borja Prado- están por la labor. De hecho, el que debe vigilar la operación es el propio Galán, porque podría, o bien tener que endeudar a Iberdrola en caso de compra (no deseable) o bien tener a su competidora (encima estatal) ENEL en las tripas del accionariado. Pero, en cualquier caso, el asunto plantea problemas de competencia. Por eso, el acercamiento de Galán a Sánchez es lo que, a su vez, nos lleva a deducir que sí le ve como presidente del Gobierno. Además, las relaciones de Galán con el Gobierno Rajoy siempre han resultado tensas, especialmente después de que Fernando Bécker, lazo de unión de Iberdrola con Mariano Rajoy, abandonara el corporativo, para presidir Iberdrola España (más de la mitad del negocio pero menos 'poder'). Y es que la fusión Iberdrola-Endesa sería imposible sin que el Gobierno diera el visto bueno a la operación. El Gobierno y los organismos antimonopolio. Fue la misma fusión vetada por Rodrigo Rato en 2003, cuando Iñigo Oriol y Rodolfo Martín Villa se fusionaban y dejaban en manos de Manuel Pizarro la gestión. Ahora, la clave sigue estando en Gas Natural Fenosa, que daría cobertura a la libre concurrencia, con la absorción de activos, por ejemplo de hidro o nucleares (Fenosa tiene una participación  nuclear diminuta). En paralelo, Iberdrola afronta un difícil cierre de ejercicio. La reforma Soria todavía duele y seguirá doliendo mientras las participaciones externas han exigido (sobre todo USA) un importante drenaje de fondos y han elevado el endeudamiento. Pero lo peor es que desde algunos países, por ejemplo Estados Unidos, no llegan los ingresos esperados y en otros, como Brasil, la mala situación económica amenaza con un cierre complicado. Es el momento de dar el salto adelante. Eulogio López [email protected]