• La entidad aragonesa ya ha pasado lo peor y debe comenzar a despegar.
  • De momento, el ERE provoca que los gastos de explotación se disparen más de un 10%.
  • Mientras, el margen bruto aumenta gracias a los extraordinarios.
  • Desde el Popular, la liquidez se ha convertido en un indicador fundamental.
  • Y ahí, Ibercaja presenta unos envidiables ratios a corto plazo (281%).

Ibercaja ha publicado sus resultados de 2017 este viernes. Aunque el resultado atribuido a la sociedad dominante ha caído un 3,8%, no por ello podemos dejar de catalogarlos de unos magníficos resultados. El resultado antes de impuestos y participación de los socios minoritarios en las sociedades filiales ha crecido en un 158%, como consecuencia del fuerte decrecimiento de las necesidades para atender a la morosidad de los deudores (provisiones). Las provisiones se han reducido casi en 150 millones de euros (M€), un 36% menos que el año pasado. Este descenso de las provisiones explica por qué la factura fiscal se eleva tanto este ejercicio. Y es que un banco rentable paga impuestos. De abajo a arriba: una vez que hemos visto el final de la cuenta, nos encontramos con que el resultado antes del reconocimiento del deterioro de los créditos ha caído un 6,8%, como consecuencia de que los gastos de explotación han crecido fuertemente ( 10,2%). Sin embargo, este crecimiento es aparente y, en realidad, resulta que es una ligera caída de los mismos (-0,8%) si restamos los gastos del ERE que ha acometido y que no serán recurrentes (al menos en el medio plazo). El margen inmediato anterior, el bruto, ha crecido en el ejercicio un 3%, pero está muy contaminado por la realización de plusvalías extraordinarias con la venta de participadas (las cosas que toca hacer tras las crisis). Dichas plusvalías, además, han sido superiores ( 31MM€) a las del año 2016, lo que ha permitido más que absorber la caída de los resultados en los mercados (-17MM€), como consecuencia de que la caída de tipos se agota y, con ella, las posibilidades de ir haciendo beneficios por venta de títulos. Así llegamos al margen de intereses, que se ha reducido en un 1,1%. El estrechamiento de este primer margen, que es del que se nutre toda la vida de la entidad, es preocupante por comparación con otras entidades que parecen haber frenado ya su caída. La entidad continúa, como todo el sector, reduciendo (-13,6%) sus activos problemáticos, créditos dudosos e inmuebles adjudicados, y presenta unos envidiables ratios de liquidez a corto plazo (281%) y financiación estable (124%). El recurso a la financiación en los mercados se ha reducido y así el porcentaje de los depósitos sobre el total de la financiación ha crecido fuertemente (pasa del 69% al 76%). No sabemos si en esto algo ha influido la crisis catalana. La liquidez se ha convertido en un indicador fundamental: no se les olvide que la resolución del Banco Popular se hizo por motivos de liquidez y no de solvencia, como finalmente reconocieron las autoridades europeas. De solvencia bien: la entidad supera en un 44% los requerimientos regulatorios de capital de más calidad (CET 1), y en un 20% los de capital total. En fin, una entidad que lo hizo bien durante la crisis aunque, como el resto, no salió del todo indemne y eso le ha pesado hasta ahora. Sin embargo, parece que ya se ha acabado el mal sueño, y debe comenzar a despegar. Rodrigo de Silos [email protected]