• Y la visibilidad no es más que vanidad.
  • Los estudios sobre diferencias salariales entre hombres y mujeres tienen más trampas que un teatro chino.
  • Pero Rajoy no está dispuesto a dar la batalla a la ideología de género, aunque sabe que es una falacia.
  • Además, ¿no quedamos en que la visibilidad era pura presunción?
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sabe. Al igual que saben otros muchos, que la brecha salarial entre hombres y mujeres no existe. Más del 90% de los asalariados cobran según convenio: a igual cargo, igual salario, se llame Pepe o María. Y si hay trampa, es trampa de juzgado. Ahora bien, es muy difícil luchar contra lo políticamente correcto. UGT lanzaba el enésimo estudio -uno por semana- sobre la brecha salarial, un conjunto de trolas que se expanden a cuenta de la inexistente brecha. Por ejemplo, se dice que los varones eligen los trabajadores que más valora el empresario. Muy bien, pues entonces que los elijan también las mujeres o que las mujeres se metan a empresarias. Las mujeres hacen menos horas extras y menos actividades extra, lo que conlleva que cobran menos pluses que los hombres. Pues háganlas. Porque todo el planteamiento feminista es siempre el mismo: cara, yo gano; cruz tú pierdes. Y luego, cuando ni uno de estos procedimientos suena, entonces se trata de asegurar que el varón no concilia con los hijos tanto como la mujer. Por supuesto, hay tareas que la mujer hacen mucho mejor, especialmente la de lactancia y duración durante los primeros años. Todas ellsa derivadas de otra verdad negada: que los hombres no podemos parir. Y buena prueba de ello es que casi todas las profesoras de infantil son chicas. ¿Y entonces la maternidad supone una desventaja para la mujer a la hora de competir con el varón en el ámbito laboral? Sí, pero es una desventaja que proporcionada muchas ventajas, al menos si la jerarquía de valores de la persona entra dentro del marco de la sensatez. Pero no existe brecha salarial, con lo cual se ha montado una huelga general para el 8 de marzo, montada sobre una gran mentira. Y cuando secundas una gran mentira te obligas a mentir durante mucho tiempo. Naturalmente, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el resto de líderes políticos, lo saben, pero nadie quiere enfrentarse a lo políticamente correcto. Un panorama muy triste el de esta España del siglo XXI. La brecha laboral entre hombres y mujeres no existe y cuando existe es lógica y no injusta. Pero los más, y las más, se aplican a negar la evidencia. Eulogio López [email protected]