• Fue perseguido por los puritanos de la corrupción.
  • ADADE (Asociación de Abogados Demócratas Europeos), presidida por el abogado filo-socialista José Mariano Benítez de Lugo, le atacó con saña.
  • Con la colaboración entusiasta del diario El País.
  • Se trataba de tumbar a un católico de misa diaria, que presidía el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo.
  • Y que desde su cargo había defendido valores cristianos, como, por ejemplo, el derecho a la vida.
  • Se le acusó de realizar viajes de lujo a Marbella.
  • En la suma inflada de lo presuntamente defraudado, se mezclaban gastos lógicos de fin de semana previos a actividades propias de su cargo.
  • Es decir, el clásico caso de puritanismo progre interesado, disfrazado de lucha contra la corrupción, para tumbar al adversario.
  • Lo cierto es que no soportaban su fe cristiana, que Dívar jamás ocultó.
A los 75 años de edad, ha fallecido en Madrid Carlos Dívar, el católico de misa diaria que presidiera el Consejo General de Poder Judicial y el Tribunal Supremo. Resalto lo de misa diaria por lo siguiente. Para tumbarle, se puso en marcha una de esas operaciones de puritanismo progre, que utiliza la presunta corrupción (todos hemos cometido algún error) para exagerarlos y tumbar al adversario obligándole a dimitir, so-riesgo de aumentar el escándalo. Así, Dívar fue objeto de una campaña cruel que iniciara la Asociación de Abogados Demócratas Europeos (ADADE), o sea, sólo los demócratas, que presidía el enemigo de Dívar, el abogado, filosocialista, José Mariano Benítez de Lugo. Fueron secundados con entusiasmo por el diario El País, cuya impronta masónica, cebriarina, jamás ha podido soportar a un católico de misa diaria, que encima era coherente y luchaba por sus principios (por ejemplo, por el derecho a la vida) al frente de importantes instituciones del Estado. El puritanismo progre reinante en España exageró hasta la saciedad los gastos de representación de Dívar hasta poder convertirlos en titulares periodísticos que hablaban de viajes de placer a Marbella, que no es un destino paradisiaco y que, dado que se trataba de la tierra natal del entonces presidente del CGPJ, participaba en más actos que en otros lugares de España. Además, para inflar la cifra, El País y otros medios introdujeron los gastos del séquito que acompañaba… a quien había sido objetivo próximo de los terroristas de ETA. No se engañen: lo que no soportaban de Carlos Dívar, fallecido a los 75 años de edad, es que fuera católico y, encima, practicante… ni oculto ni ocultable. Es decir, un tipo coherente. Eulogio López [email protected]