• Es decir, el corralito atenta contra las clases medias.
  • El Gobierno español en la línea de Europa: no se acepta el chantaje griego.
  • Los mercados financieros sufrirán, pero esos no son los pobres.
  • Y el BCE comprará la deuda pública que haga falta.
  • Pero el Gobierno español insiste: lo mejor es que los griegos no se vayan del euro. Para eso, debería haber un sí en el referéndum y Tsipras quedaría desautorizado.
Probablemente, ha sido el más categórico de todos los ministros de finanzas y el que mejor ha explicado el corralito griego. Hablamos del ministro de Economía española, Luis de Guindos, que, en la mañana del lunes comparecía en rueda de prensa (cómo no, con la vicepresidenta a su lado, ejerciendo de maestra de ceremonias en un asunto del que ni sabe ni entiende) aludiendo al corralito griego decretado por el comunista indignado Alexis Tsipras. Guindos ha recordado que el corralito no inmoviliza los fondos de los ricos y pudientes porque "los ricos ya han sacado su dinero". Del país se entiende. A quien perjudica es a las clases medias e impecunes, que viven con lo puesto y que ahora podrán sacar del cajero lo necesario para compra la comida del día… y poco más. Y detrás, sí, la cadena de impagos que se va a producir en esa mayoritaria clase media, con el consiguiente rosario de quiebras. Un detalle: desde que se agudizara la crisis helena, Grecia es el país en el que más vehículos de lujo se venden por habitante. En toda Europa. Por lo demás, el Gobierno Rajoy se sitúa en línea con Europa: no se acepta el chantaje griego y el referéndum del domingo 5. Una consulta que tendría una buena solución si los votantes apostarán por el "sí", en contra de las recomendaciones de Tsipras. En cualquier caso, el Gobierno español se mantiene en el consenso, que no tiene por qué ser la cordura: quiere que Grecia no se vaya del euro. La verdad es que sería un fracaso para el euro y un desastre para los griegos porque salir es más difícil que entrar: ¡cuánto valdría un dracma de nuevo cuño? El resto es sencillo. Las bolsas se han desplomado pero la bolsa no es lo más importante. Más afectaría a la generalidad que el coste de la deuda se disparase. Pero para eso está el BCE que no deja de ser un banco y que, por tanto, está siempre dispuesto a dar dinero a quien no lo necesita. Eulogio López [email protected]