• El accidente de la filial de bajo coste añade presión al presidente, Carsten Spohr, 'acorralado' por los pilotos y la competencia.
  • Y eso que nunca se ha cuestionado hasta ahora la estricta política de seguridad aplicada por la compañía.
  • El grupo desvía a tráfico a sus 'low cost', Germanwings y Eurowings, para 'morder' a EasyJet, Ryanair o Vueling.
  • Pero también se queja de la competencia desleal de las subvencionadas Qatar Airways, Emirates y Etihad.
  • Las cuentas de la germana están lastradas también por las huelgas de pilotos, que le 'costaron' 232 millones en 2014… y siguen.

Lufthansa no está en su mejor momento económico, como quedó patente en la presentación, este mismo mes, de los resultados en 2014. Por ese motivo, el trágico accidente del Airbus A320 de su filial de bajo coste, Germanwings, es un nuevo golpe a la matriz, que lidia desde hace años con una serie de problemas por el aumento de la competencia -lo que le obliga a ajustar costes-, el impacto en sus cuentas de las intermitentes huelgas de pilotos y los cambios en la dirección. A pesar de los pesares hay algo que nunca se ha cuestionado de la compañía alemana: la seguridad.

En primer término, la compañía alemana se ha quejado de la competencia desleal, y el recorte de beneficios que eso supone, de las compañías del Golfo Pérsico, como Qatar Airways, Emirates Airline de Dubai y Etihad de Abu Dhabi, en una de sus plazas fuertes, las ruras entre Europa y Oriente Medio. El problema no afecta sólo de Lufthansa. Las compañías europeas y americanas han puesto el grito en las más altas instancias por las subvenciones que reciben esas compañías árabes de sus gobiernos. Una cosa está clara: se han hecho, gracias a sus descuentos, con un número muy importante de los pasajeros que vuelan a Europa y Asia a costa del resto de aerolíneas, obligadas a contestar con la misma moneda para no perder cuota de mercado. Lufthansa, en concreto, ha tenido que plegar a esa política desviando una parte significativa de su tráfico en Europa a sus filiales low cost Germanwings y Eurowings, con menores costes operativos.

Todo ello forma parte de la nueva política impulsada por el presidente ejecutivo de Lufthansa, Carsten Spohr, desde que asumió el cargo en el no muy lejano mayo de 2014. Los últimos resultados de la compañía ponían de relieve el frenesí de Spohr por recortar las pérdidas en las rutas, aunque eso ha llevado a la compañía, paralelamente, a tener que afrontar problemas de servicio. La idea de Spohr es que sus filiales de bajo coste compitan a tope con otras de su nivel como EasyJet, Ryanair o Vueling.

El accidente de Germanwings puede influir también en la enconada negociación con los pilotos, enfrentados a la compañía por el sistema de jubilaciones anticipadas. En 2014 las diez huelgas convocadas provocaron un recorte en el beneficio de Lufthansa de 232 millones de euros. Y ese año, ha habido hasta ahora otras dos convocatorias. Los pilotos piden a la compañía que mantenga la edad de jubilación en los 55 años y recibir hasta el 60% de su salario hasta los 65 años, momento en el que se jubilan de verdad.

Sobre la mesa, el accidente del martes Germanwings en los Alpes franceses no debería empañar la trayectoria de seguridad de Lufthansa ni la hoja de ruta emprendida por Spohr para sanear y rentabilizar la compañía, pero es un golpe, otro. A pesar de que la matriz ha puesto a su filial low cost bajo supervisión, lo cierto es que el historial de esa compañía no arroja ninguna duda al respecto. Lufthansa no había sufrido ningún accidente aéreo con muertos desde hace más de 20 años, según el portal Aviation Safety Network, que realiza un pormenorizado seguimiento de los incidentes de las aerolíneas (su base de datos contiene detalles de más de 8.700 accidentes), y en los últimos 40 años sólo han muerto nueve personas por ese motivo. Lufthansa tiene una amplia experiencia en seguridad, gracias a una de las empresas de mantenimiento más reconocidas, Lufthansa Technik. Añadan a eso que el Airbus A320 había sido supervisado el lunes, aunque el último chequeo importante fue en 2013, y su piloto tenía sobre sí 10 años de servicio. Lo explicó ayer martes el presidente ejecutivo de Germanwings, Thomas Winkelmann.

El día después de Germanwings, sin embargo, ha sido distinto. Ha recurrido, por un lado, a aviones de otras aerolíneas (Lufthansa, Air Berlin o TuiFly) y ha decidido cancelar al menos uno de los vuelos "debido al estrés emocional de algunos miembros de la tripulación, indispuestos para dar servicio hoy", según la propia compañía.

Rafael Esparza

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