• La familia Carulla no esconde su independentismo: fue una de las fundadoras de Òmnium Cultural y del diario Ara.
  • Artur Carulla preside el grupo familiar (desde hace unos años llamado GB Foods) y es cercano a Artur Mas.
  • Víctor Grifols Roura es amigo del expresidente y favorable a la independencia. Eso sí, casi todos sus negocios están en Irlanda.
  • Havas Media Group, bajo la batuta de Ferrán Rodés, publicitan el independentismo catalán.
  • El mexicano Carlos Slim, accionista mayoritario de FCC, descarta mover la sede de Barcelona.
  • Pero ojo, casi 1.700 empresas han dejado ya Cataluña, a las que podría sumarse en breve Freixenet, y casi 8.000 desde 2008.
La crisis catalana no sólo es un tema político, sino que también está afectando a la convivencia y a la economía. Esto último no es baladí, pues más de 1.800 empresas se han ido de Cataluña desde el 1-O… aunque otras -la mayoría independentistas, claro está- se quedan: Gallina Blanca, Grifols, Havas Media Group y FCC, entre otras. Gallina Blanca, propiedad de la familia Carulla, celebra su octogéismo aniversario sin esconder su independentismo. De hecho, el creador de la compañía, el fallecido Lluís Carulla, fue uno de los fundadores de Òmnium Cultural -asociación cultural y política a favor de la independencia, cuyo líder, Jordi Cuixart, fue encarcelado por sedición a mediados de mes- y del diario nacionalista catalán Ara. Artur Carulla, uno de los seis hijos de Lluís, preside el grupo familiar (desde hace unos años bajo el nombre GB Foods, propietario de Agrolimen y Gallina Blanca) y es miembro del círculo próximo de Artur Mas. Además, también simpatiza con el sentimiento catalán desde la Fundación Carulla, pues los Premios Baldiri Reixac reconocen iniciativas educativas que contribuyan a construir una escuela catalana de calidad, según OK Diario. Grifols, la multinacional de hemoderivados, también se ha decantado por apoyar la deriva separatista. El hijo del fundador, Víctor Grifols Roura, es presidente no ejecutivo (tras delegar sus funciones ejecutivas en su hijo, Víctor Grifols Deu, y en su hermano Raimon Grifols Roura) y amigo del expresidente de la Generalitat. Por eso no extraña su postura favorable a la independencia, eso sí, sin olvidar que casi todos sus negocios están en Irlanda, que una cosa es ser patriota catalán y otra pagar al fisco, catalán o español. En tercer lugar, destaca Havas Media Group, ahora bajo la batuta de Ferrán Rodés -que cambió hasta de nombre (antes era Fernando)-, por publicitar el independentismo catalán. Y es que una de sus agencias, concretamente Arena Media, fue la elegida por la Generalitat para realizar la campaña del referéndum ilegal a cambio de 3,4 millones. Además, Rodés es copropietario del diario Ara… Por su parte, el empresario mexicano Carlos Slim, accionista mayoritario de FCC, ha descartado mover la sede social de Barcelona. Al menos por el momento. Claro que también hay que añadir otras compañías que se quedan en Cataluña, como Almirall, Fluidra, Casa Tarradellas, Mango, Vueling o multinacionales como Danone, Nestlé, Lidl… Y por cierto, no podemos olvidar a Carles Vilarrubí: hace un mes fue destituido como vicepresidente de Rothschild España y poco después dimitió como vicepresidente de relaciones institucionales del Barça porque no se suspendió el partido contra la Unión Deportiva Las Palmas para protestar contra las cargas policiales del 1-O. Pero tranquilos, su mujer, Sol Daurella, le ha dado trabajo: un puesto en el consejo de la empresa de su familia -Cobega-, la cual controla el 19,3% de la 'megaembotelladora' europea de Coca-Cola que ella preside. Un premio para Vilarrubí del que informó Crónica Global, a pesar de que metió en un lío a Daurella al incluirla en uno de los órganos pro-independencia (el Diplocat). Eso sí, casi 1.700 empresas se han ido ya de la autonomía desde el 1-O, y en breve podría sumarse Freixenet, que tomará la decisión en la reunión de su Consejo del próximo martes. Y ojo, cerca de 8.000 han trasladado su sede social desde enero de 2008, según datos de Axesor. Parece que los independentistas catalanes deberían pensar bien su postura, pues la pela es la pela y ventajas parece que hay pocas. Cristina Martín [email protected]