• El primer semestre de 2015 ha resultado nefasto a efectos demográficos. No ocurría desde 1990.
  • Sencillamente: los españoles no tienen hijos: desciende el número de nacimientos.
  • Con una de las tasas de natalidad que ya era de las más bajas del mundo.
  • Sería el momento idóneo para instaurar el salario maternal, pero ningún partido lo propone.
  • Seguiremos con los vergonzantes 100 euros al mes por hijo hasta los tres años.
Cifras demográficas de España, correspondientes al primer semestre de 2015. Los nacimientos en caída libre. La conclusión epatante es la de que mueren más españoles de los que nacen, pero lo más grave es la curva de natalidad, que desciende: nacen menos niños que un año antes. Esto no es invierno demográfico: es Groenlandia. Una caída así no se producía desde 1990 y demuestra lo que no necesita demostración porque es una evidencia: que los españoles no queremos tener hijos. Y recuerden, la verdadera bomba demográfica no es que haya mucha gente sino que haya pocos niños, pocos jóvenes. Hablamos de una España sin remedio porque es una España envejecida, desierta y sin vitalidad. Es decir, una España muerta. Puestos a encontrar alguna ventaja en la tragedia, podríamos decir que sería el momento de instaurar el salario maternal, es decir subir los vergonzosos 100 euros al mes por hijo, sólo para madres trabajadores y sólo durante los primeros tres años de vida. El coste, con la escasez de nacimientos, sería menor. El caso es que en los países de nuestro entorno, esos 100 euros se triplican, también para las madres sin empleo y hasta los 18 años de edad. Además de otras muchas ayudas. Pero no se apuren: ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos, ni Podemos, piensan aumentar esa cantidad y favorecer la maternidad. Tener hijos es un claro síntoma de fascismo. Eulogio López [email protected]