• Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) se rebelan contra los planes de la italiana de separar generación y distribución.
  • El Ceo, Francesco Starace, repite el principio del 'buen' especulador: las partes valen más que el todo.
  • Lo malo en este caso, como en otros, es que en el accionariado están las AFP y que con las pensiones no se juega.
  • Es un paso más en la estrategia para el vaciamiento de Endesa, tras arrebatarle en verano Enersis, su principal negocio.
La italiana Enel anunció a finales de abril sus planes en Chile, teóricamente para simplificar la estructura societaria y definir el futuro de Enersis, el brazo inversor de Endesa en Chile y en Latinoamérica. Así era hasta que Enel decidió comprar a la española el 60,62% de la chilena Enersis. Y por ello, desde Hispanidad insistimos en el vaciamiento de Endesa, al cortarle su principal vía de ingresos y desarrollo internacional. Y eso es precisamente lo que ahora temen los chilenos: que Enel intente una operación similar. En el caso de Endesa dio lugar a un generoso dividendo que se embolsó, sobre todo, Enel, como dueño del 98% de Endesa. Prometió también inversiones, que tampoco llegaron y la realidad, a día de hoy, es que Endesa es una sociedad que nada tiene que ver con el tamaño que tuvo. En el caso de Chile los temores son fundados y provienen sobre todo de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), principales accionistas minoritarios. Poseen el 12,3% del capital, valorado en este caso a 2.000 millones de dólares. Las razones son obvias. Lo que pretende el Ceo de Enel, Francesco Starace (en la imagen), siguiendo el manual del buen especulador, es segregar, con el convencimiento de que las partes valen más que el todo. De ahí que proponga la división de las operaciones de generación y distribución de energía y crear dos holdings controlados por Enersis: uno con sede en Chile, que agruparía la generación de Endesa en Chile y Chilectra, de Enersis, y por otra parte, otro que asumiría el control de los activos en los otros países donde opera (Perú, Brasil, Argentina y Colombia). El recelo de las AFP es muy sencillo y viene de la médula de su actividad: la gestión de los fondos de pensiones de los chilenos. Y con eso, las pensiones, que ese país hispanoamericano son privadas, no se juega. El problema está precisamente en la valoración de activos, sobre los que depende la rentabilidad de esos fondos para los inversores. Mientras para Enel, esa reordenación, además de eliminar duplicidades, redundará en la mejora de la valoración de las actividades de generación y distribución, las AFP no lo tienen tan claro y piden compensaciones. La pregunta que se formulan los AFP es muy sencilla: ¿cómo me van a compensar al centrarse sólo en Endesa y sus operaciones en Chile? Hay que tener en cuenta que el 66% del Ebitda de Endesa Chile, con datos de 2014, correspondió a los resultados en Colombia, Perú y Argentina, mientras que Chile sólo representó el 34%. La presión de la AFP, por tanto, va a ser muy dura: las AFP tiene un gran poder, son duros de manejar en una negociación y su oposición, de momento, está muy clara. Según el chileno Diario Económico, sin embargo, las gestoras no han unificado todavía su estrategia, aunque si comparten la misma inquietud sobre qué activos se considerarán en la separación de las operación en Chile y otro países, cómo se valorarán y las sinergias reales de la reorganización de Enersis. La operación de Starace preocupa también al Gobierno. Ese el motivo la Fiscalía Nacional Económica de Chile ha abierto una investigación sobre el cumplimiento por parte de Enel de las leyes del país. Y la compañía, por su parte, insiste en que pondrá toda la información sobre la mesa para valorar los activos y que para ello los consejos tanto de Enersis como de Endesa Chile ya han elegido como asesores a Bank of America y a Deutsche Bank. Ah, e insiste también en que tiene un plan de inversiones para Chile. Lo mismo que prometió a Endesa y no ha cumplido. Rafael Esparza [email protected]