• Las inversiones previstas en su plan estratégico reforzarán la conexión con Francia a través de Cataluña.
  • El presidente constató en Gerona, durante "una reunión a puerta cerrada", el interés galo por desarrollar el Mitcat.
  • La compañía destinará a España la mitad de sus inversiones, una media anual de 220 millones en tres años.
  • El resultado se estanca en 2014 (ganó 406,5 millones, un 0,8% más) por el ajuste regulatorio: le supone un recorte de 120 millones en los ingresos.
  • Llardén constata el primer repunte de la demanda de gas durante la crisis y anuncia sus cálculos: 1% beneficio y 5% de dividendo.

Comentábamos el viernes, 20, a raíz de la inauguración en Gerona de la nueva interconexión eléctrica entre Francia y España, que esa infraestructura puede ser anecdótica comparada con las oportunidades que se abrirán para España en los mercados europeos de gas y electricidad cuando París abandone su postura de avestruz; es decir, que dé pasos concretos -es una cuestión de voluntad política- para el libre mercado. Los tiros van por ahí y es lo que ha dejado entrever el presidente de Enagás, Antonio Llardén (en la imagen), durante la reunión de este viernes con los analistas.

La compañía inicia un periodo, en efecto, como ponen de manifiesto, entre otros, los analistas de Bekafinance, que es la antesala para una etapa de mayor crecimiento, a partir de 2018, por la puesta en marcha de los proyectos internacionales ahora en construcción. De momento, compensa el ajuste regulatorio, que le ha supuesto un recorte medio de 120 millones en los ingresos, que seguirá hasta 2020. Y eso ha influido en los resultados de 2014 comunicados a la CNMV. El beneficio neto ha sido de 406,5 millones de euros, un aumento de sólo el 0,8% más. Llardén ha unido a esos datos, sin embargo, a que Enagás prevé también, como un cálculo realista, que la compañía aumente un 1% su beneficio anual entre 2015 y 2017, que irá en paralelo con un incremento de un 5% anual del dividendo.

Llardén ha presentado las nuevas líneas estratégicas de la compañía, en las que se prevé destinar a España una inversión media anual hasta 2016 de 220 millones (prácticamente la mitad de la inversiones totales de 430 millones en tres años) para reforzar las interconexiones con Europa, construir la planta de regasificación de Tenerife y ejecutar los acuerdos de compras de participaciones en las regasificadoras de Sagunto y Bilbao. Ese será el plato fuerte de este año y el próximo, en el que también se podría construir el Midcat, la nueva interconexión gasista con Francia a través de Cataluña. Llardén se ha referido, en concreto, al interés que despierta el desarrollo de esa infraestructura y que así lo pudo constatar el viernes en Gerona, tras una "reunión bilateral a puerta cerrada".

Paralelamente, la interconexión con Europa a través de Francia no distrae Enagás de otras inversiones, como los 90 millones ya comprometidos en el gasoducto del Sur de Perú y el del Adriático. Las inversiones internacionales actualmente comprometidas suponen un 13% del beneficio en 2017 y alrededor del 25% en 2020, y los dividendos obtenidos a través de estos proyectos pasarán de los 24,5 millones actualidad a 60 millones en 2017 y a 100 millones en 2020.

Enagás también prevé que la demanda de gas en España aumente entre un 4% y 6% de media anual en los próximos tres años, gracias, sobre todo, a la  recuperación económica y al número de clientes que se suman al gas. La subida de consumo este año sería la primera durante la crisis económica.

Otros datos de su cuenta de resultados de 2014 son la reducción de un 3% en los ingresos totales, hasta 1.223,4 millones, y de un 5,6% del ebitda, situado en 939,8 millones, por debajo de los esperado por los analistas. El endeudamiento financiero neto de la compañía asciende a 4.059,1 millones, un 4% por encima de los esperado, lo que supone un ratio de deuda neta sobre ebitda ajustado de 4,2 veces.

Rafael Esparza

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