• Se ha convertido en un asiduo a la mansión de Puerta de Hierro.
  • Mientras, los opositores le recuerdan que se ha gastado 600 millones de euros en fichajes.
  • Ronaldo quiere irse a donde sea, Ramos quiere irse al Bayern, Casillas al Arsenal. Ancelotti quiere quedarse pero le echan.
  • Sostenella y no enmendalla: Florentino apuesta por Illarramendi: para justificar los 40 millones pagados.
  • Pero tiene una gran ventaja: la oposición continúa dividida.
Florentino Pérez (¡Oh capitán, mi capitán!) (en la imagen) nunca abandona ninguna Presidencia: ni la de ACS ni la del Real Madrid. Le gusta el poder por el poder y tras no ganar la liga, ni la Copa de Europa ni la Copa del Rey, ha decidido lo de siempre: la culpa la tienen otros. Es decir, para quedarme yo tengo que echar a mucha gente y fichar a alguna más. Quizá para encontrar consuelo a sus problemas en ACS y en el club blanco, el presidente del Real Madrid acude cada vez más asiduamente a la casa de Isabel Preysler, viuda de Miguel Boyer, sita en la urbanización madrileña de Puerta del Hierro. Nada que objetar: ambos son viudos y ambos se entienden estupendamente bien. Y es que ¡Oh capitán, mi capitán! afronta una dura reconversión del Real Madrid. El fútbol es un negocio muy raro: en 24 horas, por ejemplo, al despedirse de un título (en este caso, dos) puedes pasar de empresa boyante a ruinosa. Florentino sabe cómo solucionar la situación: mover la plantilla. Y aprovecha las posibilidades. A saber: Sergio Ramos está hasta el gorro de su presidente y quiere marcharse al Bayern, como ya adelantara Hispanidad. Casillas está hasta el gorro de su presidente, quien no deja de repetir la misma cantinela pro todo el Foro: "No es un portero para el Real Madrid". Y Casillas está harto: quiere marcharse al Arsenal pero con la carta de libertad para que al Arsenal le salga baratito. Florentino, no sin razón en este punto, se niega. Eso sí, ¡Oh capitán mi capitán! defiende con entusiasmo a Illarramendi, una castaña de jugador que apenas ha salido al campo (y mira que Ancelotti es un entrenador dócil a las indicaciones de la Presidencia) pero como fue un empeño personal de Florentino, el vasco tiene el puesto asegurado. Y Ancelotti, que se quiere quedar, pues no, hay que echarle. Entre el aplauso de los periodistas, por cierto. Igualito que Mourinho. A fin de cuentas, la principal crítica de la oposición es que el señor Florentino se ha gastado más de 600 millones de euros en fichajes desde su regreso a la Presidencia y los resultados tampoco han sido como para tirar cohetes. Eso y despreciar una cantera que nunca ha cuidado. Incluso algunos fichajes que no han salido mal, por ejemplo Benzema, no es que respondan a la "cultura" del Real Madrid, sino a la moda snob de conducir coches de lujo y meterse en problemas con la autoridad. Vamos, que no es que ¡Oh capitán, mi capitán! fiche caro, es que encima ficha mal. Eso sí, la oposición no está unida. Es una amalgama donde figuran el veterano defensa Manuel Sanchís, el ex presidente de transición, pero buen presidente, Vicente Boluda o el eterno aspirante, Juan Miguel Villar Mir. Pero no, no hay oposición cuajada. Así que, en el entretanto, ¡Oh capitán, mi capitán! cultiva la amistad: con Isabel Preysler, por ejemplo. Está en su derecho. Eulogio López [email protected]