• Y hace un mes, nueve personas de raza negra fueron asesinadas por un joven blanco en una iglesia afroestadounidense en la ciudad de Charleston (Carolina del Sur).
  • A falta de confirmación de si hay racismo en EEUU, lo que sí podemos afirmar es que también hay violencia, odios y pasiones.
  • Sólo hace falta que los estadounidenses admitan sus errores, porque estos parecen incompatibles con la imagen de país excepcional que les inculcan desde niños.
  Al menos tres personas han muerto y siete han resultado heridas este jueves en un tiroteo en un cine de Lafayette (Luisiana, Estados Unidos) cuando un hombre ha entrado en la sala durante una proyección y ha abierto fuego, según ha informado el jefe de Policía de la localidad, Jim Craft. Entre los fallecidos se encuentra el autor de los disparos, que según las primeras hipótesis se habría suicidado. Craft ha indicado que la Policía conoce la identidad del autor del tiroteo, pero que de momento no la revelará para que su publicación no entorpezca el desarrollo de la investigación, aunque sí le ha descrito como "un hombre blanco de unos 58 años que actuó en solitario". Este es el segundo tiroteo en EEUU en un mes. Porque en junio, nueve personas de raza negra fueron asesinadas por un joven blanco en una iglesia afroestadounidense en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur. Como explica El Tiempo, en los últimos 7 años, el presidente Barack Obama ha intentado 14 veces explicarles a los estadounidenses el porqué de la violencia armada que estremece a su país, y los ha invitado a preguntarse por qué este tipo de violencia no sucede en otras naciones avanzadas. En su discurso posterior a la matanza de 9 personas en Carolina del Sur, Obama insistió en el tema del fallido control de venta de armas de fuego que permite que cualquier persona pueda comprarlas con enorme facilidad: 88 de cada 100 estadounidenses cuentan al menos con una. A falta de conformación de si hay racismo en EEUU, lo que sí podemos afirmar -aunque sea una perogrullada- es que también hay violencia, odios y pasiones. Y quizá esa sea la respuesta que se le puede dar al presidente de los EEUU. Sólo hace falta que los estadounidenses admitan sus errores, porque estos parecen incompatibles con la imagen de país excepcional que les inculcan desde niños, concluye El Tiempo. Y quizá no le falta razón... Andrés Velázquez [email protected]