• El mundo económico observa con preocupación el todos contra el PP.
  • El CEC sigue siendo favorable al dúo Soraya-Susana.
  • Pero no nos engañemos: los grandes siempre corren presurosos en socorro del vencedor.
  • Pedro Sánchez se impone como candidato único socialista a La Moncloa.
  • Aunque, hasta el viernes, podría haber más candidatos.
  • Y asegura que no le importa la oposición de los empresarios. De hecho, le gusta.
El problema no es Pablo Iglesias, sino Pedro Sánchez (ambos en la imagen). Es el insensato secretario general del PSOE, deseoso de que se le tome en serio, a quien se le ha ocurrido a abrazarse a Pablo Iglesias, recreando el Frente Popular de la II Republica. Ya sólo falta que se unan algún nacionalismo exacerbado, tipo ERC, Compromis (ya unido en Valencia) y algún antisistema más por mor de Sánchez los antisistema de Podemos se han convertido en socialdemócrata de la noche a la mañana. Eso es lo que más cabrea a la clase empresarial que busca la estabilidad del dinero. Muy parecida a la estabilidad de los cementerios, sí, pero a la que no gustan las tontunas habituales de una Ada Colau o de una Manuela Carmena. Y no, al Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) no le gusta el "todos contra el PP". Además, temen que el actual sistema de alianza entre segundas y terceras formaciones, es decir, la alianza entre el PSOE y los estalinistas sólo formalmente reconvertidos de Podemos se tome como ejemplo para las Generales de diciembre. En cualquier caso, el dúo favorito del CEC cuyo Consejo de 17 nombres se reunirá nuevamente el día 16, siempre precedido por el Consejillo (Alierta, Botín, FG, Fainé y Galán) continúan apostando por la 'doble S': Soraya Sáenz de Santamaría y Susana Díaz. Ahora bien, no se apuren: los grandes fortunas siempre corren presurosas -como Julio César- en socorro del vencedor. Al final se acostumbran a todo. En cualquier caso, el plazo para presentar candidaturas a las primarias del PSOE termina el viernes. Por ahora, sólo lo ha hecho Pedro Sánchez. Y en cuanto al apoyo empresarial, a Pedro Sánchez le importa muy poco. Es más, le parece positivo: él es un progre de lo más rojo o un rojo de lo más progre. Un amigo de Podemos, una formación atrabiliaria que le catapulta hacia La Moncloa. Eulogio López [email protected]