• La detención de Rato…
  • Claro que Montoro lo sabía.
  • Claro que Guindos lo alentó.
  • Claro que Soraya lo filtró.
  • Y claro que Rajoy no se enteró de nada hasta el final.
  • Problema. El principal perjudicado es el presidente.
  • Pero según la vicepresidenta, el Gobierno no se entromete en nada.
  • Ni tan siquiera en filtrar a los medios que van a detener a Rato en su casa.
La portada de El Economista -viernes 24- asegura que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sabía que iban a detener a Rato (en la imagen) y que el titular de Hacienda estaba al loro de la investigación de la Agencia Tributaria. Por supuesto que sí. ¿Y lo sabía el ministro Guindos? Por supuesto que sí. La cosa se inició con el servicio de blanqueo de capitales, dependiente del Banco de España y del Ministerio de Economía, mitad por mitad. De hecho, todos los dedos señalan a Guindos, más que a Montoro, como instigador de la atrabiliaria y vergonzosa detención de Rato, tratado como un terrorista con el aplauso de sus compañeros de Gobierno y con sus ex subordinados. ¿Sabía la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría -que quiere ser califa en lugar del califa- que la operación se ponía en marcha? Por supuesto que sí. De hecho, su segundo, el lanzado secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, es el acusado principal de haber ordenado poner las cámaras en el edificio de Rodrigo Rato justo antes de que estallara el escándalo. Y queda Rajoy en este Partido Popular cada vez más ucedero. Este sí, fue el último en enterarse y cuando ya no podía detener el aluvión. En otra portada, La Razón, viernes 24, se asegura que Rajoy considera que alguien externo (¿externo, presidente?) ha provocado la caza del hombre de Rato y que todo esto ha hecho mucho daño al PP. Sobre todo a usted, señor presidente, a miembros de su Gabinete no tanto. Es más, muchos creen que pueden sacar tajada de ello. Un detalle al margen: el caso se otorgó a la Fiscalía de Madrid donde abundan no ya los partidarios del PSOE o de Izquierda Unida, que les parecen muy burgueses, sino del mismísimo Podemos. Conclusión: el PP está en descomposición. Al grito de sálvese quien pueda, todos buscan su lugar al sol. Igualito que la UCD. Eulogio López [email protected]