• La derecha española perdió los principios y perderá la gran final. Suele ocurrir.
  • ¿Creen que a Mariano le importan los 300.000 votos que puede haber perdido por su abortismo?
  • Renovales se va de Moncloa porque ha dejado de creer en el proyecto Rajoy. No será el último.
Nunca profundizaremos bastante sobre los cambios de don Mariano. Podríamos decir que la montaña parió un ratón pero no: la inanidad de los cambios marianistas son como un silencio atronador. En el partido ha dejado a los dos que mejor se llevaban antaño y más se odian hogaño: Cospedal y Arenas. Luego sitúa a jovencitos de vicesecretarios sin contar con con la secretaria. O sea, para nada. Todo giraba alrededor de Soraya Sáenz de Santamaría y mantiene a Soraya , a la que deja más cabreada que una mona y a la que se le ha marchado su materia gris. Jaime Pérez Renovales. Eleva a Moragas porque es su traductor de inglés. Como buen diplomático, Jorge Moragas habla tres idiomas y no piensa en ninguno pero es un traductor estupendo, el que necesitaba Rajoy para no quedar mal con los líderes europeos. Moragas tiene algo de libertario adicto al poder, un carácter que cuenta con buena acogida en la política española. Por ejemplo, es capaz de hacer comentarios en un discurso del Rey y mandar a paseo a la Reina cuando ésta le solicita silencio. Todo a un tiempo. No es como Pablo Casado, otro de los agraciados, que no piensa mucho pero todo lo que piensa lo dice en voz alta, así que nunca concluye. Y luego no cambia el Gobierno, al menos por ahora y convoca una conferencia política, que no congreso, porque en los congresos se elige a la gente, y alguien podría querer revocarle a él. Una arenga para unas masas que no quiere ser arengada: quieren que se marche quien les arenga, Rajoy, porque le consideran responsable de la tragedia. Y por supuesto los cambios no contentan a nadie... y nadie sabe si han acabado. Ni a Soraya, perpetuamente enfrentada a Jorge Moragas, ni a Alfonso Alonso que se veía portavoz del Gobierno, ni a José Manuel Soria, enfrentado a los sorayistas y pidiendo el reconocimiento por los servicios prestados. Ni a sus amigos -suponiendo que Mariano tenga otro amigo que Teledeporte-, García Margallo y Ana Pastor, que quieren ser vicepresidentes. ¿Y todo esto por qué? Pues porque Rajoy piensa que puede perder las próximas elecciones generales ante el Frente Popular que se ha montado Pedrito Sánchez Maravillas, con comunistas, neocomunistas, proetarras, ultranacionalistas y ácratas. Y él no está dispuesto a sacrificarse. Es más, ni tan siquiera está dispuesto a dar un puñetazo encima de la mesa –mucho esfuerzo- y acabar con las querellas internas. Pero, sobre todo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿En que cree Mariano Rajoy? ¿Acaso los 300.000 votos que se le han ido por seguir promocionando el aborto le preocupan algo? No, porque no cree en nada. Sólo cree en el chantaje ideológico de los populares: en las generales no podréis hacerme el feo de las municipales ni los provida ni los católicos: tendréis que votar por mí si no os queréis enfrentar a los comecuras del Frente Popular. ¡Qué tontería!, los cristianos sensatos sabemos, desde tiempo atrás, que el Frente Popular ya está aquí y… algunos le tememos menos que a la tibieza del PP. Y como no tiene principios pues está claro, tampoco tendrá un buen finales. Rajoy nunca será un buen presidente, si acaso, un buen consejero delegado, aseadito en la gestión y poco más. Pero ya saben ustedes lo poco que duran los ceos. Pregunten a FG, el presidente del BBVA. El PP cada día se parece más a la UCD. Acabará como la UCD. La marcha de Jaime Pérez Renovales es el primer abandono de un barco que comienza a hundirse. No porque Renovales aspirara a nada en política y se haya convencido ya de que el barco se hunde. No, es que Renovales ya no cree en el Proyecto Rajoy. Está aburrido y hastiado. No será el último abandono. Y habrá traiciones. Soraya espera su momento. Por ahora no ha llegado, pero ella espera. A lo mejor se cansa de esperar. Eulogio López [email protected]