• El primado de la Iglesia caldea dice claramente que esas milicias confesionales en realidad están "patrocinadas y apoyadas por los mismos poderes que desencadenaron el conflicto".
  • Añade que "tenemos que darnos cuenta de que nuestro destino está ligado al de todos los iraquíes".
  • Por ello, la única solución eficaz y legítima es alistarse en las fuerzas armadas regulares, como el ejército iraquí o el que pertenece a la región autónoma del Kurdistán iraquí, afirma.
El patriarca caldeo Louis Raphael I de Irak (en la imagen) ha advertido que «pensar que nuestra victoria pueda depender de la creación de facciones armadas aisladas para luchar en defensa de nuestros derechos podría dar lugar a otro 'holocausto'», como ya ha sucedido en el pasado, cuando las milicias cristianas «han luchado las guerras de otros», informa Fides. El patriarca ha asegurado que el camino a seguir es el de «aprender las lecciones de la historia», y posiblemente apoyar a las fuerzas armadas regulares. De esa manera ha tomado distancia de forma clara y definitiva de los grupos que en las comunidades cristianas sirias, asirias y caldeas apoyan la necesidad de defender sus derechos comunitarios y luchar contra las fuerzas yihadistas a través de la formación de grupos armados organizados sobre una base confesional. En un mensaje más amplio a todos los caldeos, difundido a través de los canales oficiales del Patriarcado, el primado de la Iglesia caldea dice claramente que esas milicias sectarias en realidad están «patrocinadas y apoyadas por los mismos poderes que desencadenaron el conflicto», mientras que la única solución eficaz y legítima  -dice el Patriarca en su discurso-  es alistarse en las fuerzas armadas regulares, como el ejército iraquí o el que pertenece a la región autónoma del Kurdistán iraquí, para «trabajar con ellos en la liberación de las tierras ocupadas. Nosotros -continua el Primado de la iglesia caldea- «tenemos que darnos cuenta de que nuestro destino está ligado al de todos los iraquíes, y esta es la única manera de asegurar nuestro futuro juntos, donde los chiíes están llamados a ofrecer su propia vida junto con los kurdos, sunitas, cristianos y turcomanos». En el mismo discurso, el Patriarca caldeo define el extremismo islámico que está sacudiendo los escenarios de Oriente Medio como un fenómeno «anómalo y políticamente controlado a distancia» y repite con fuerza su certeza de que «nada va a expulsar al cristianismo de Oriente Medio, a pesar de las dificultades, mientras habrá cristianos decididos a permanecer en su tierra natal, orgullosa de su identidad y misión en esta parte del mundo». José Ángel Gutiérrez [email protected]