• La sociedad Ceslar, expulsada del Consejo, acusa a los miembros de este organismo de administración desleal.
  • Es decir, la familia Areces ha pasado de la vía mercantil a la penal, mucho más sólida.
  • Por ejemplo, los hermanos Areces afirman que el acuerdo con Qatar perjudica a los grandes almacenes.
Giro copernicano en Ceslar (la familia Areces) desde que Carlota Areces (en la imagen) fuera expulsada del Consejo de administración de El Corte Inglés. Hablamos de una sociedad compuesta por la madre y los cinco hermanos Areces, propietaria de un 9% del capital de El Corte Inglés. Carlota fue expulsada por negarse, y decirlo en público, al acuerdo de El Corte Inglés con el jeque catarí Bin Jassim (nombre completo, ojo al dato, Hamad Bin Jassim, Bin Jaber Al Thani), es decir, Bin para los amigos. También se lo pensaba Dimas Gimeno, pero Florencio Lasaga hizo valer su posición. Eso sí, Dimas Gimeno no criticó el acuerdo con Qatar en público, Carlota Areces sí. En cualquier caso, la doctrina oficial de El Corte Inglés es la misma: Carlota fue expulsada por deslealtad al decir fuera lo que debió quedar entre las cuatro paredes del Consejo. En cualquier caso, no conviene confundir la querella que ahora han presentado los Areces con la que presentaron en septiembre. Aquello fue una demanda mercantil, esta es mucho más sólida, porque no habla de la situación en el Consejo que decidió por mayoría la expulsión sino del motivo: en efecto, los Areces acusan de Administración desleal al Consejo que preside Dimas Gimeno. Es decir, de haber perjudicado a la compañía. El nuevo Código reformado es tremendamente severo con este tipo de conductas y, sobre todo, personaliza la responsabilidad. Y la verdad, visto el draconiano acuerdo firmado con Qatar, algo parecido al náufrago que se agarra a un salvavidas de manos del enemigo, uno diría que la querella será atendida. Y es que el jeque catarí no pretende invertir en El Corte Inglés, pretende quedarse con El Corte Inglés a precio de saldo. En cualquier caso, la vía penal es mucho más sólida y demuestra que la familia Areces no está dispuesta a ser expulsada de una empresa que su tío, Ramón Areces, llevara a la cumbre, sin plantear batalla. Y en cualquier caso, un 9% del capital representa algo. Recuerden que es una empresa que no cotiza en bolsa y que, por lo tanto, puede permitirse laxitud en materia de dividendo. ¿El peligro? Que se rompa El Corte Inglés, claro está. A fin de cuentas, estamos hablando de una empresa familiar. Eulogio López [email protected]