• Antaño se respetaba a El Corte Inglés porque se le suponía probidad. Hoy tiene que comprar esa reputación.
  • Lasaga busca, a la desesperada, empresarios en México.
  • En concreto los Madorrán: Antonio Madorrán Vergara y su hijo, Antonio Madorrán Lanzagorta.
  • Se trata de contrarrestar la influencia creciente tanto del Qatar como del Santander.
  • Y se trata, también, de contrarrestar la influencia de Dimas Gimeno y de Juan Hermoso.
  • Éste último ha colocado al nuevo jefe de personal, José Luis Romero, figura clave.
  • La deuda se ha reducido con la aportación de Qatar… pero es pan para hoy y hambre para mañana. Continúa superando los 6.000 millones de euros.
  • Dimas Gimeno intenta vender inmuebles pero aún no se atreve a cerrar centros en pérdidas.
  • Pero lo peor es el mencionado problema reputacional: ya hay hasta quien acusa a El Corte Inglés de colaborar con el ISIS.
  • Y Gimeno responde haciendo regalos a Pedro J. Ramírez. Va listo.
El Corte Inglés vive desde la muerte de Isidoro Álvarez en guerra civil y no consigue firmar un armisticio. Manda Florencio Lasaga, presidente de la Fundación Ramón Areces, con el apoyo de las hermanas Álvarez Guil, Marta y Cristina, propietarias del 15%. Aunque se trata de un enfrentamiento de geometría variable, por ahora, el frente nacional -o republicano-, el que se enfrenta a Lasaga, está compuesto el presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, y por Juan Hermoso, apartado por Lasaga de sus potestades ejecutivas pero aún consejero y… con muchas ganas de hacer valer su posición. Lo de nacional y republicano, no es baladí, dado que Juan Hermoso es socialista -íntimo de Felipe González- mientras que Florencio Lasaga tira a pepero. Gimeno, que no es socialista ni pepero, utiliza a Hermoso para fastidiar a Lasaga y a las hermanas Guil. Por ejemplo, ha hecho bueno el fichaje de José Luis Romero -antes en Personal de Iberia-, nuevo director de Recursos Humanos de El Corte Inglés. El hombre que hizo el mega-ERE de Iberia aborda ahora una saturación de plantilla en El Corte Inglés más que peligrosa. En cualquier caso, Romero es un fichaje de Hermoso, quien le ha vuelto a meter un gol a Lasaga. Y el nombre de Romero ha sido aconsejado por el ex presidente del Consejo Económico y Social (CES), Federico Durán, a la sazón cuñado de Juan Hermoso. Y el fichaje de Romero es importante por dos razones: primero, porque no olvidemos que la apertura de centros ruinosos durante la última etapa de Isidoro Álvarez constituye uno de los principales problemas de El Corte Inglés. ¿Qué hacer con las plantillas de esos centros? Hay una segunda razón: no olvidemos el gran problema de los pagarés de El Corte Inglés en manos de empleados. Gimeno tiembla ante la posibilidad de que, si se produjeran salidas masivas de personal, también se producirían retiradas masivas de pagarés. Y entonces… En cualquier caso, Gimeno va apoco a poco, al ritmo que le permite quien realmente manda, Lasaga. Por el momento no se abordará el cierre de centros ruinosos, aunque sí la venta de inmuebles para quedarse en alquiler. De este modo, se pretende reducir el coste de las amortizaciones. Al mismo tiempo, se pretende ejecutar activos pero ahí no hay mucho que ejecutar… salvo que se cerraran centros. Y no, en contra lo que se dice, las ventas no han despuntado en Navidad y la deuda sigue en los 6.000 millones de euros. Los 1.000 millones aportados por Qatar son pan para hoy y hambre para mañana, habida cuenta de lo cara que va a resultar la financiación de esa cantidad. Un desastre de acuerdo. Además, en el entorno de Dimas Gimeno y Hermoso se acusa al equipo Lasaga de estar demasiado empeñado en tan suicida operación. Por esa razón, Florencio Lasaga busca en México, a la desesperada, un contrapeso inversor a Qatar y a la poderosa influencia del Banco Santander en El Corte Inglés. Ahora negocia con su amigo, Antonio Madorrán Vergara y con su hijo, Antonio Madorrán Lanzagorta, ambos colaboradores en México de El Corte Inglés, un contrapeso. Ahora bien, los Madorrán no tienen, ni de lejos, la potencia de fuego necesaria para  contrarrestar a los Botín y a los jeques cataríes. Ni de lejos. Y como ya hemos informado en Hispanidad, quien sí tiene músculo financiero, Carlos Slim, sólo estaría dispuesto a entrar en El Corte Inglés mandando. A la postre, la guerra civil en El Corte Inglés ha provocado lo que quizás sea el problema más grave que hoy afrontan los grandes almacenes: un problema de reputación corporativa. Entre las luchas intestinas entre ejecutivos y entre las familias -que de las dos hay- y los malos resultados de la compañía, con una plantilla desmotivada y las consecuencias de una política absurda de crecimiento justo con el instrumento del que abominaba Ramón Areces: el endeudamiento. Y así, ya hay quien se atreve a acusar a El Corte Inglés de colaborar con el ISIS -haciendo uniformes, que conste- pero la cuestión no es esa: la cuestión es que, años atrás, nadie se atrevería a decir algo parecido de El Corte Inglés, no por su potencial publicitario, que también, sino porque se le suponía, como el coraje a los militares, una probidad que ahora ha sido puesta en tela de juicio y hasta en juicio condenatorio. Y para atajar este problema de reputación corporativa, lo único que se le ocurre al equipo de Dimas Gimeno es aliarse con editores como Pedro J. Ramírez para que enjugue y enjuague su fracaso con El Español. El mismo Ramírez blasona de lo bien que le ha ido con el acuerdo de lanzamiento firmado con los grandes almacenes. Está claro que Ramírez gana; lo que no está claro es lo que gana El Corte Inglés, salvo la compra de la protección de Ramírez. Como si eso fuera a mejorar la reputación de El Corte Inglés. Eulogio López [email protected]