• Una delegación de alto nivel del Banco de China visitó la sede central.
  • Objetivo: comprar inmuebles de ECI.
  • Y ya saben cómo compran los chinos: 'con desconto'.
  • Además, la polémica está en saber si los inmuebles, su 'lease-back', puede representar una hipoteca para el futuro.
  • La operación de venta de suelo la coordina Morgan Stanley, pero Florencio Lasaga y Martínez Echavarría trabajan en paralelo.
El pasado lunes 14 una delegación de alto nivel del Banco de China visitaba la sede del El Corte Inglés (en la imagen). Objetivo: escuchar ofertas sobre compra de inmuebles, algunos de ellos en 'lease back' o fórmulas similares. Ya se sabe que ECI necesita fondos para reducir deuda y salir adelante y ahora se ve obligado a su patrimonio inmobiliario, que en su día fue valorado en 18.000 millones de euros. Y mucho ojo, porque si no aplicas bien esta táctica que tan bien conocía Emilio Botín puedes encontrarte con una importante hipoteca de futuro. Vamos que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Si, ya es sabido que Morgan Stanley capitanea esa operación, pero los mentores de la reunión, Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echavarría, tienen peso para ir por libre. Era la primera toma de contacto al más alto nivel que hizo expresar a alguien: "O sea, el negocio para los moros y el ladrillo para los chinos", en alusión al contrato leonino firmado con el jeque de Qatar y que hipoteca -en sentido figurado pero más que cierto- el futuro de ECI. En cualquier caso, ya se sabe cómo compran los chicos: 'más desconto'. Pero al avaro y al pobre todo le cuesta el doble, así que hay que obtener dinero de donde sea. El ejercicio 2015, terminado el 29 de febrero de 2016 no ha sido para tirar cohetes, como bien sabe el propio Martínez Echavarría y su sucesor al frente de la unidad financiera, Óscar Fernández de Llano. En nuestra anterior edición, hablamos de la pugna entre propietarios y gestores y en las diferencias entre los gestores, por ejemplo, entre la familia Areces (CESLAR) y las hijas de Isidoro (IASA). Pero al final, esa batalla por el poder resultaría menos preocupante si la empresa atravesara su mejor momento, sólo que no es cierto. Y tanto como lo es que los chinos aman la gangas. De hecho, sólo compran cuando alguien vende a la desesperada. Eulogio López [email protected]