• Que hay que añadir a la línea ya concedida de 160 millones de euros.
  • Y tras haberle concedido un crédito personal para que permanezca en el accionariado.
  • Y haberle nombrado presidente de honor.
  • Y haber permitido que siguieran, como presidente y ceo, dos hombres suyos: José Domínguez Abascal y Santiago Seage.
  • Ahora la banca piensa en echar mano de sus futuros consejeros para enderezar el rumbo. Por ejemplo, Javier Monzón.
Y el viernes 9, víspera del Puente de la Virgen Pilar, cuando todo parecía encauzado, todo se emborronó en Abengoa. Recordemos: la banca acreedora, capitaneada por HSBC, Santander y Credit Agricole, pactó una refinanciación vía capitalización de la deuda de la empresa de ingeniería andaluza, especializada en energía termosolar y que conllevaba una ampliación de capital. No se ha tratado mal a Felipe Benjumea (en la imagen). Es cierto que pierde el control de la empresa pero es que de otra forma, la compañía entraba en barrena y él lo perdía todo. Además, se le concedió un crédito personal para que pudiera mantener un cargo en la compañía -presidente de honor-. Y se le permitió nombrar al presidente que le sustituía, el secretario del Consejo, José Domínguez Abascal, y mantener como ceo (el anterior había sido cesado porque se necesitaba una cabeza de turco) a otro de sus hombres: Santiago Seage. No sólo eso: se le ofreció una línea de liquidez de 160 millones de euros mientras se ejecutaba la ampliación y se empezaba a poner orden en las cuentas. De hecho, la banca acreedora, y, sobre todo, los tres bancos líderes, HSBC, Santander y Credit Agricole, pactaron los nombres de una serie de notables que entrarían en el Consejo y vigilarían la gestión en nombre de los nuevos propietarios. Por ejemplo, Javier Monzón, ex de Indra. Y si el ceo Seage hacía bien su tarea, estupendo, si no, se le cambiaría por otro de los recién llegados. Sin embargo, a la banca se le acabó la paciencia. Benjumea ha solicitado una nueva línea de liquidez, esta vez no por 160 millones de euros, sino por 200. Total 360 millones. Sólo en liquidez, pero recuerden que el valor actual de Abengoa es casi negativo. Total, que la ampliación se ha enturbiado, la banca se ha cabreado y podría modificarse el rumbo. Por ejemplo, con el nombramiento de nuevos administradores. El peligro es que Abengoa, siga el mismo camino en su refinanciación que la Pescanova de Fernández Sousa. Eulogio López [email protected]