• Es el detalle que está ocultando el sistema bancario anglosajón: Green dejó el banco para asumir la cartera de Comercio.
  • No sólo queda en cuestión el HSBC, por ayudar a la evasión fiscal, sino un modelo bancario muy anglosajón.
  • "O Green no sabía nada o estaba dormido al volante", explica gráficamente un ministro laborista.
  • Montoro 'tranquiliza' sobre el efecto de Falciani en España y dice que "es sólo un aperitivo" con lo que está haciendo ahora la Agencia Tributaria.
  • La parte de menos, esta vez, es Suiza, que esquiva para no acabar con el secreto bancario.
  • La UE negocia con el país helvético desde hace 11 años para que agilice el intercambio de información fiscal automática.

El escándalo del fraude fiscal masivo desvelado este lunes  añade presión a la Comisión Europea para pisar el acelerador en las negociaciones con Suiza, pero nada será de forma inmediata. El problema está en su secreto bancario. Ahora bien, eso es una cosa, sobre la que volveremos, y otra, muy distinta, la actuación sucia del banco británico HSBC, a lo que se añade un aliciente sustancial: en esa etapa 'oscura', a la que se refiere la lista de Hervé Falciani, el presidente de la británica entidad era Stephen Green, que dejó el cargo en el banco en 2010 para asumir la cartera de Comercio en el Gobierno de David Cameron. Green permaneció en el Ejecutivo hasta 2013.

El detalle no ha pasado inadvertido, en la medida que pone en cuestión no sólo a un banco, sino a unas prácticas bancarias también muy anglosajonas (muy calvinistas, para que me entiendan). Y ese banco, hay que insistir en ello, es británico, como todas sus filiales, sobra decirlo, a pesar de que TVE en su telediario del mediodía de este lunes lo ha identificado como un banco suizo. Un lapsus linguae.

Stephen Green (en la imagen), de momento, calla, a pesar de que en su país le han llamado de todo menos bonito. Y Downing Street, por su lado, se ha visto obligado a salir al paso defendiendo su nombramiento por David Cameron.

La cuestión de fondo es obvia. No parece muy 'limpio' que una persona con responsabilidades públicas haya presidido un banco cuestionado precisamente por sus argucias para que los ciudadanos evadan impuestos o cometan delitos. Y algo más: los archivos de Falciani fueron enviados en 2010 también a Gran Bretaña, del mismo modo que a otros países europeos. El aprieto en el caso británico, por tanto, es doble.

Como ha explicado gráficamente uno de los diputados laboristas, Margaret Hodge, según recoge The Guardian, "o Green no sabía nada o estaba dormido al volante; o él lo sabía y por eso se vio involucrado en prácticas fiscales poco fiables".

HSBC se ha defendido a través de un comunicado admitiendo que hubo infracciones por "faltas en el control" y que su filial suiza no se había integrado plenamente después de su compra en 1999. Pero convence a pocos, sobre todo si tenemos en cuenta que es el mismo banco que está siendo cuestionado por múltiples irregularidades en medio mundo e investigado o sancionado, por lo mismo, en el otro medio.

El líder laborista, Ed Miliband, ha pedido al Gobierno de Cameron que explique por qué la autoridad fiscal de Gran Bretaña, que conocía los hechos, no tomó medidas más duras, y por qué, conociéndolos, se nombró ministro a Green. "No podemos tener un país en el que se permite la evasión fiscal a continuar y que el Gobierno sólo hace la vista gorda", ha añadido.
En España, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, también ha querido entrar en la cuestión de la lista Falciani para asegurar que la Agencia Tributaria "ya actuó en la anterior legislatura" sobre los nombres de los españoles que aparecen mencionados. La lista, ha añadido, "es sólo el aperitivo", comparado con todo lo que está haciendo Hacienda en esta legislatura, "donde decenas de miles de nombres figuran en los ordenadores de la Agencia Tributaria".

En Europa, el secreto bancario que facilitaba las prácticas fraudulentas como las que vemos fue enterrado formalmente en marzo de 2014 con la aprobación de la directiva sobre fiscalidad en el ahorro. Pero no ha ocurrido lo mismo en otros países como Suiza, San Marino, Andorra y Liechtenstein. La directiva europea estaba bloqueada desde 2008 por Austria y Luxemburgo, que finalmente levantaron su veto los pasados 20 y 21 de marzo. El objetivo esencial es facilitar el intercambio de información fiscal (el mismo que está desarrollando la OCDE) para evitar el fraude y la evasión fiscal.

Como ha señalado este lunes la portavoz de portavoz de Servicios Financieros del Ejecutivo comunitario, Vanessa Mock -no ha tenido que estrujarse el coco precisamente para decirlo-, "las revelaciones sobre el HSBC en Suiza confirman que el secreto bancario se ha utilizado para evitar el pago de impuestos".

Pero la actuación suiza, en cualquier caso, no dejará de ser un problema de inmediato. Bruselas negocia, de hecho, desde 2004 un acuerdo sobre la fiscalidad del ahorro. Las autoridades helvéticas, a pesar de mantener el secreto bancario, están obligadas a aplicar una retención a cuenta sobre los intereses del ahorro pagados a los residentes de la Unión y enviar parte de esa recaudación a los países de la UE.

La aspiración europea consiste, en esencia, en ampliar el estándar internacional del G-20 y la OCDE sobre el intercambio automático de información bancaria para luchar contra el fraude y la evasión de impuestos. Pero el acuerdo definitivo no llegará antes de 2018. Eso es, al menos, lo que dicen desde Bruselas, al margen de cómo evolucione la negociación.

En palabras de Vanessa Mock, "la UE espera que el acuerdo entre en vigor como muy tarde en 2018 para poner fin a la evasión de impuestos y el fraude fiscal mediante el uso de cuentas bancarias secretas".

Rafael Esparza

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