• De los seis grandes, el más afectado por las cláusulas sería Caixabank, seguido de Banco Sabadell.
  • Pero recordemos que la retroactividad no resta del dividendo sino del capital. Esta es la clave para forzar fusiones.
  • Y ahí es donde entidades como BMN, Ibercaja, Unicaja, Cajamar y Abanca pueden verse forzados.
Seis bancos grandes (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell y Popular) para comer y siete enanitos para ser comidos: Ibercaja, Unicaja, Kutxabank, Cajamar, BMN, Liberbank y Abanca. Ahora bien, mientras no haya nuevo gobierno los seis grandes se niegan a comerse a ninguno pequeño. Además, preferirían que fueran compras de paquetes de sucursales o de activos, en lugar de operaciones corporativas. Ahora bien, entonces surge la segunda posibilidad que el Banco de España no está dispuesto a dejar pasar. Esa 'oportunidad' se llama cláusulas-suelo. Porque claro, si los tribunales ratifican -sólo en ese caso- la retroactividad de las cláusulas suelo, el impacto sería el que aparece en el cuadro, elaborado con datos facilitados por el propio sector bancario. El más afectado es La Caixa, seguido de Sabadell. El BBVA, condenado junto a Cajamar y Abanca, ya puso orden en sus filas, mientras Caixabank y Bankia han empezado a ponerlo… Pero queda lo de antes. En cualquier caso, el asunto no es ese. Todos esos bancos pueden afrontar las pérdidas pero los siete enanitos, especialmente los que no cotizan en bolsa, pueden verse en dificultades. Entiéndase, la clave está en que hablamos de pérdidas no imputables en cuenta de resultados sino en años anteriores, por tanto, el coste de las cláusulas suelo van contra capital y reservas. Y como la moda, estúpida moda, es la de que la solvencia bancaria se mide exclusivamente por el capital disponible las entidades afectadas podrían incumplir -de hecho, incumplirán- el coeficiente de recursos propios. Y entonces es cuando un regulador, o un Gobierno puede forzar fusiones. En otras palabras: a lo mejor no hay que esperar a 2016, con un nuevo gobierno para cuatro años, para comenzar en España el baile de las fusiones. Y el ministro de Guindos (en la imagen) hasta podría apuntarse un tanto de despedida. Eulogio López [email protected]