• Tras dos años en liza, el 50,7% del líder del cava pasará a manos del grupo Henkell, filial vinícola del gigante alemán.
  • Por fin, paz familiar: sólo vende la rama de los Hevia Ferrer y tres de los cuatro hermanos Bonet Ferrer.
  • José Luis Bonet y la rama de los Ferrer Noguer se quedan en el accionariado con un 49,3%.
  • Pero los alemanes quieren más: desean que Bonet siga siendo el presidente de Freixenet porque es un valor importante.
  • El impuesto de Sucesiones -más ventajoso en Cantabria que en Cataluña-, falta de rentabilidad y menores ventas en la crisis fueron los orígenes de la 'operación Henkell'.
Dr. Oetker, el gigante alemán de la alimentación y socio del español Demetrio Carceller en la cervecera Damm (tiene el 22% y es el tercer accionista) y en otros negocios (como Ebro Foods), ya puede hacerse con Freixenet. Es decir, estamos ante otra empresa española perdida, como se preveía, aunque el 21-D en Cataluña ha retrasado el tema. Y la operación parece a punto de recibir el broche de oro porque dos de sus principales directivos: Enrique Hevia y Pedro Ferrer han viajado a Alemania para cerrar la venta, según Economía Digital. Hevia preside la comisión directiva ejecutiva, donde están presentes las tres ramas familiares y que asumió las funciones del entonces Ceo (Ferrer) de forma transitoria en diciembre de 2016 con el objetivo de buscar un socio. Pero para hablar más de Freixenet, conviene hablar primero de la familia que nació con el matrimonio entre Pedro Ferrer y Dolores Sala, miembros de dos familias que eran dueñas de empresas vinícolas (La Freixeneda -que data del siglo XIII- y Casa Sala), y que en 1914 empezó a producir cava. Tuvieron cinco hijos (Juan -muerto en la Guerra Civil-, Carmen, Pilar, Dolores y José), pero sólo tres se casaron y dieron descendencia. En concreto, Carmen se casó con el santanderino Enrique Hevia y tuvo cuatro hijos: Enrique (presidente de la citada comisión directiva), Agustina, Montserrat y María Carmen. Pilar se casó con otro santanderino, José Luis Bonet Ruiz, y tuvo otros cuatro descendientes: José Luis Bonet (actual presidente de Freixenet), Pilar, Pedro y Eudald. Y por último, José contrajo matrimonio con Gloria Noguer y también tuvo cuatro hijos: el ya citado Pedro Ferrer, José María, Dolores y Mercedes. Así dieron lugar a tres ramas familiares: los Hevia Ferrer, los Bonet Ferrer y los Ferrer Noguer. Volvamos al presente, tras dos años en liza, el 50,7% del líder del cava pasará a manos del grupo Henkell, filial vinícola del gigante alemán Dr. Oetker. Y es que por fin, se ha logrado la paz familiar: sólo venden sus participaciones la rama de los Hevia Ferrer (29%) y tres de los cuatro hermanos Bonet Ferrer (21,7%). El que falta, José Luis Bonet, y la rama de los Ferrer Noguer se quedan en el accionariado con un 49,3%. Pero los alemanes quieren más: desean que Bonet siga siendo el presidente de Freixenet porque es un valor importante. Y es que Bonet además preside la Cámara de Comercio de España. Por cierto, el consejo de Freixenet se ha reunido este viernes y ha decidido mantener su sede social en Cataluña, según ElNacional.cat. Y ante el inminente final, conviene recordar cuáles fueron los orígenes de la 'operación Henkell'. Primero, el impuesto de Sucesiones -más ventajoso en Cantabria que en Cataluña-: el matrimonio Ferrer Sala había repartido Freixenet entre José (35%), Carmen, Pilar y Dolores (cada una con un 29%), pero el fallecimiento de esta última en 2013 provocó un cambio en el accionariado de la tercera generación: los Ferrer Noguer pasaron a tener el 42%, quedándose en minoría frente a los Hevia Ferrer (29%) y los Bonet Ferrer (29%). Carmen y Pilar vivían en Cantabria y al heredar tuvieron un impuesto de Sucesiones más ventajoso, mientras que José residía en Cataluña y pagó más por recibir la herencia de Dolores. Segundo, la falta de rentabilidad, lo que provocó que Freixenet dejara de repartir dividendos. Y tercero, las menores ventas por la crisis. Todo esto provocó que los Hevia Ferrer se lanzaron a la búsqueda de un socio y lo encontraron en Alemania. Ahora, el líder del cava es aún más atractivo para Henkell: en el último ejercicio, cuadriplicó sus beneficios hasta los 8,4 millones de euros y volvió a pagar dividendos, aunque las ventas se mantuvieron bastante estables (529 millones, tan sólo un 1,1% superiores a las del ejercicio anterior). Cristina Martín [email protected]