• Suma 1,067 billones hasta noviembre (99,8%), más de un punto por encima de la previsión del Gobierno para 2015 (98,7%).
  • La duda está en que supere la barrera del 100%. El Gobierno cree que no, pero Bruselas opina lo contrario.
  • La mayor parte de la deuda (más de dos tercios) está en préstamos a medio y largo, que han aumentado un 7%.
  • Rajoy ha acertado al doblegar el déficit público pero a costa de engordar la deuda.
Pasito a pasito y peligrosamente. Es lo que pasa con la deuda pública, que se acerca, mes a mes, al 100% del PIB, algo difícil de digerir siempre por la pesada carga que deja para los siguientes, hijos y nietos. Con los datos del Banco de España sobre noviembre publicados este viernes, la deuda de las administraciones públicas se sitúa ya en el 99,8% del PIB, más de un punto por encima del objetivo para todo el año previsto por el Gobierno. Preocupante. Ese mes, noviembre, aumentó en 11.102 millones ( 4,4%) y alcanza ya la cifra de 1,067 billones. Es el tercer mayor repunte del año, después de los de septiembre (13.293 millones) y junio (12.425 millones). En el año, sólo se ha reducido en los meses de abril, julio y octubre. A raíz del dato de noviembre, explicamos lo dramático de estas cifras, cuyos argumentos, indefectiblemente, se repiten de nuevo. Es cierto que la deuda pública no ha dejado de crecer desde que estalló la crisis, en 2008, pero el incremento ha sido especialmente notable en la última legislatura. Cuando Rajoy llegó a Moncloa, el registro estaba en el 63% del PIB y ahora roza el 100%. El lastre se mide en términos de legislatura. Ha avanzado hasta el billón largo de hoy desde los 743.531 millones de euros de entonces. El Ministerio de Economía insiste -lo ha hecho hoy de nuevo- en que la explicación está en el elevado déficit heredado -de la etapa socialista, of course-, al que se añaden los mecanismos de ayuda a las autonomías, la recapitalización del sector financiero y la contribución española al rescate de Irlanda, Portugal y Grecia. Pero el argumento se vuelve contra sí mismo si se constata que la política económica de Guindos ha acertado al doblegar el déficit público (lo ha reducido prácticamente a la mitad, desde el 9,4% en 2011), pero a costa de ir engordando año tras año la deuda pública. Prevé también el Gobierno que a partir de 2016 la deuda comenzará a bajar, del mismo modo que la Comisión Europea, por el contrario, calcula en las previsiones presentadas el pasado 5 de noviembre que superará este año el 100% (101,3%). La previsiones, aquí, son que la cota de 2015 (98,7%) descienda al 98,2% en 2016 y al 96,1% en 2017. Tiempo al tiempo. El problema, en cualquier caso, no varía: esa deuda hay que pagarla. Afortunadamente, ahora es en mejor condiciones que hace unos años, cuando Rajoy llegó al poder. Entonces, la prima de riesgo estaba desbocada y, en relación directa, los intereses que había que pagar. La mayor parte de la deuda está en préstamos a medio y largo plazo (más de dos tercios), que en noviembre subieron en 10.233 millones (hasta 790.774 millones), un 6,8%. En préstamos a corto plazo, la deuda aumentó un 5,2% (1.485 millones) y alcanza los 81.048 millones. Los créditos no comerciales, sin embargo, descendieron un 4,5% (hasta 615 millones), y alcanzan los 196.030 millones. Rafael Esparza [email protected]