• El ministro Luis de Guindos con la trasparencia bancaria… que no con los clientes bancarios.
  • Para compensar el fiasco de las cláusulas-suelo, anuncia una nueva normativa que exigirá más trasparencia…
  • Pero que no suprimirá los gastos de hipotecas, a pesar de que ya existen sentencias en contra.
  • Nuevamente, el PP llega tarde.
  • Por lo demás, más de lo mismo en el Ejecutivo Rajoy: diálogo sin convicciones y sin ideas, con un sólo propósito: durar.
Consejo de Ministros del viernes 20 de enero. Rafael Esparza ha explicado a la perfección la salida en falso del Ejecutivo en las cláusulas suelo. Es verdad que el ministro Guindos, que en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros acompañaba al titular de Fomento, Íñigo de la Serna y al ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, no ha caído en la demagogia ligeramente repugnante de los socialistas Margarita Robles y Pedro Saura pero eso no quita que el resultado final de todo el entramado cláusulas-suelo, y Guindos lo sabe, consiste en que la próxima generación pagará más dinero por su casa que la actual. Entonces, en una operación despiste, Luis de Guindos anuncia por todo lo alto una nueva normativa sobre hipotecas donde se exigirá mucha más transparencia en todos los gastos anexos a una hipoteca: estudios, gastos notariales, etc., etc. Ahora bien, la trampa está donde siempre: se exigirá al prestamista más transparencia (trasparencia reforzada, le llaman, que es cosa de mucha risa): es decir, se obligará a los bancos a decirle al cliente todos y cada uno de los gastos en los que incurre al formalizar una hipoteca. Ahora bien, lo que el Gobierno debería hacer es que esos gastos se imputaran al prestamista, que no al prestatario, al banco, que no a sus clientes. Incluso podría aprovechar que hay sentencia a favor de los clientes en estos puntos. Y, sobre todo, la verdad es que el que debe pasar la ortodoxia del producto es el vendedor, no el comprador Es verdad que las cláusulas-suelo son justas -sí, justas- y, sin embargo, los tribunales las han echado abajo, con lo que se encarecerán las hipotecas. Ahora bien, también es justo que el cliente bancario no pague los gastos que debe abonar la entidad. Por tanto, ojo con la alharaca con la que se lanza la nueva normativa. Vía ley hipotecaria o por otra vía y con el correspondiente consenso. Pero cuidado: la transparencia es buena, la baratura mejor. Y vamos hacia hipotecas inasequibles para los jóvenes. Así que menos trampas señor Guindos. Por lo demás, el ministro bisoño, Íñigo de la Serna, explicaba que se ha hecho todo lo posible en el vendaval de nieve en Levante. Ya nos los imaginamos, señor ministro. El resto, lo de siempre en el marianismo, con mayoría absoluta o sin ella: diálogo sin convicciones y sin ideas, con un sólo propósito: durar. Eulogio López [email protected]