• Las mini-victorias españolas contra el paro siempre tienen el sabor de la impotencia.
  • Así que se deja la solución en manos de los autónomos: que cada uno se busque su máquina de facturar.
  • La ministra Báñez ofrece más ventajas para los autónomos, las cooperativas y empresas de interés social.
  • El Gobierno apunta bien, pero con desesperante lentitud.
  • Dicho de otra forma: impulsar lo pequeño, que es lo único que funciona.
  • Lo mejor: la tarifa plana de 50 euros durante seis meses.
Consejo de Ministros del viernes 24. La vicepresidenta, que quiere ser califa en lugar del califa, sale a escena acompañada de la titular de Trabajo, Fátima Báñez (ambas en la imagen), probablemente una de las ministras más eficientes del Ejecutivo quien, por otra parte, se considera sorayista. Y es que la parte fundamental del Consejo ha sido el anteproyecto de Ley de Fomento y Promoción del Trabajo Autónomo y de la Economía Social. Nada menos. En pocas palabras, resulta que las victorias contra el paro en España siempre se quedan en minivictorias. Es como si fuéramos una economía incapaz de crear empleo incluso cuando el PIB crece. Y entonces es cuando el Gobierno opta por el cuentapropismo: vamos, que cada cual se espabile y genere su propia máquina de facturar. En plata: el Consejo ha aprobado un paquete de medidas para generar trabajo autónomo y de micropymes, así como de sociedades laborales y cooperativas, aunque éstas son mucho menos importantes. Tenemos 3 millones de autónomos y el Gobierno desea muchos más trabajadores por cuenta propia, el cuentapropismo. La figura más importante es la de la tarifa plana de 50 euros para todo tipo de autónomos durante los seis primeros meses. La verdad es que podían alargar ese lapso, un poco rata, pero hasta ahí llega la generosidad pepera en materia de reducción de impuestos laborales. A ver, no está mal. Como siempre, Fátima Báñez apunta bien y dispara mejor pero con una insoportable lentitud. La ministra repite que vamos por "el buen camino pero nos queda mucho por andar". Esa es la cuestión, que vamos por el buen camino pero nunca llegamos a la meta. El PP, al menos en materia laboral es insufriblemente lento para cambiar la realidad. En cualquier caso, está impulsando lo pequeño y lo pequeño es lo único que funciona. Más medidas: reutilización de la información pública. Ejemplo: el CIS, que puede resultar muy interesante para empresas de ventas. Sólo una pega. Cuidado: el Estado posee demasiada información sobre cada uno de nosotros. A mí, al menos, no me gusta este proyecto de ley. Anteproyecto de Cooperación Judicial Internacional en Materia Civil: acelerar los procesos, esperemos que salga bien. Conozco bien a un amigo argentino que lleva un año esperando que le reconozcan en España una declaración judicial ya efectuada. Y es por la vía civil, oiga usted. Pesquero ruso en Canarias. Dice la vicepresidenta -que quiere ser califa en lugar del califa- que hay unos hilillos, como de plastilina, saliendo del buque. Así empezó su jefe, Mariano Rajoy, con el Prestige. "Estamos a la espera de elaborar un informe completo". Hombre, vicepresidenta, que el fuel continúa fluyendo y no espera a los informes. Soraya realiza una importante defensa de la amnistía fiscal de Montoro, y la compara con la de los años de Miguel Boyer. Y es cierto, la amnistía fiscal del PP es mejor que las del PSOE: allí no se pagaba ni un 10% y se permitía que los defraudadores enjugaran su pecado comprando deuda pública. Encima había que pagarle. Muy cierto, pero es que en este virus todos son malos: los malos y los menos malos. Eulogio López [email protected]