• Mientras, la vicepresidenta se mantiene en sus trece: a los catalanes, ni agua.
  • Y Rajoy dará la razón a la una o al otro, según la actitud de Artur Mas.
  • Eso sí: ni Margallo soporta el insufrible narcisismo de Artur Mas.
  • En periodo preelectoral, el PP se vuelve feminista. Eso quiere decir que no apoya la maternidad.
  • No es la mujer la que está discriminada en el mundo laboral sino la madre.
  • Ni una palabra de la abortera Soraya tras consumarse la infamia-estafa de la reforma del PP sobre el aborto.
  • La pregunta sigue siendo la misma: ¿En qué cree el señor Rajoy?
¿A que no saben de qué se habla en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes 25 de septiembre? Ni se lo pueden imaginar: de Cataluña. La verdad es que últimamente, en Moncloa, se habla de Cataluña todos los viernes del año y todos los días de la semana. No les cuento las respuestas de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría para no aburrirles. Soraya sigue representando la apuesta contraria a Mal canciller Margallo, con quien nunca se ha entendido, el mismo que antes de salir hacia la ONU acompañando a nuestro muy ecológico monarca, alegó que el día lunes 28 habrá que sentarse "a negociar". Por el contrario, Soraya es partidaria de aplicarle la ley a Artur Mas. ¿Y qué piensa Mariano Rajoy? Pues como adelantamos en Hispanidad, Rajoy contempla todas las opciones, incluido el uso de la fuerza. Sí, incluido el Ejército. Ahora bien, esa opción sólo en el caso de que Artur Mas se lanzara, no a una independencia virtual, sino que hiciera la famosa declaración unilateral de independencia. Ojo, Soraya no es partidaria del uso de la fuerza, que le asusta, sino de seguir apelando a la 'Brigada Aranzadi', eso sí, sin ceder un ápice. Y lo ha dicho muy claro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: "Cada vez que el señor Mas ha incurrido en ello (alguna ilegalidad o extralimitación de sus competencias), en lo que ellos llaman estructuras de Estado, el Gobierno lo ha recurrido. Y así seguiremos". En cualquier caso, Margallo, a quien Rajoy ha permitido hacer sus declaraciones pactistas y hasta debatir con Oriol Junqueras, tiene ya un largo historial en la tarea de tender la mano a Barcelona. Sí, Margallo aceptaría un nuevo Estatuto con una nueva financiación, pero lo que ocurrió en las negociaciones discretas, mantenidas hasta que Artur Mas se echó al monte, fue que Convergencia no aceptaba decir basta, con esto me conformo. Eso fue lo que faltó: el 'prou'. Y ahora, encima, resulta que Mas se ha aliado con Junqueras y acabará vendido a la CUP mientras su partido se desangra. En cualquier caso, el camino lo marca Artur Mas que, antes que de sus aliados, necesita librarse de su insufrible -en verdad insufrible- narcicismo. Pero el mundo no se acaba en Cataluña. El Consejo de Ministros también ha aprobado medidas para defender los derechos, e incluso las ambiciones, de la mujer en la empresa. No lo duden: en periodo preelectoral el PP se vuelve feminista. Utilizará el ya conocido como método Volkswagen: si una empresa margina a la mujer lo que hay que hacer es denunciarlo, para que sufra su reputación corporativa. No sabemos qué entiende el Ejecutivo Rajoy por discriminación, pero lo cierto es que la discriminación femenina en el mundo laboral se llama maternidad. Precisamente, en edad fértil, que es cuando se consolida la carrera laboral de una mujer, ésta no puede competir con el varón si decide ser madre. Es una discriminación gloriosa, pero discriminación a fin de cuentas. En definitiva, la que está marginada en el mundo laboral no es la mujer, sino la madre. ¿Significa esto que el PP ayudará a las madres que quieran trabajar y competir con el varón por un puesto? ¡Hay qué ingenuos son ustedes! No hombre no, se trata de hacerse el feminista y el progre con cargo a las empresas: ya saben, paridad en los consejos y cargos directivos y otras injusticias por razones, no de mérito, sino de sexo. Y en periodo electoral, claro. Más medidas del Consejo de Ministros. Más subvenciones para los ganaderos. Bien está pero veremos si se consiguen suprimir la ventas a pérdidas, que es la raíz del problema. Ni una palabra de la vicepresidenta, la abortera Soraya, sobre la infamia-estafa de la reforma del aborto por parte del PP, incluida en el BOE esta semana. Es la vergüenza más grande de toda la legislatura Rajoy y espero que muchos le retiren el voto por esa razón. Porque la pregunta sigue siendo la misma: ¿En qué cree el señor Rajoy? Eulogio López [email protected]