• Pero no sólo la 'marca de la felicidad' también Pepsi e incluso la industria láctea vencen en el pulso al Gobierno.
  • A pesar de que la OCDE aplaudía el impuesto a las bebidas azucaradas y más tributos verdes, Hacienda se raja.
  • Eso sí, por dichos conceptos se comprometió a ingresar 700 millones… ahora habrá que ver de dónde los saca.
  • España, de nuevo, a contracorriente: Europa hace guerra al azúcar y apuesta por impuestos saludables.
Parece que Coca-Cola se sale con la suya una vez más. En esta ocasión porque de nuevo, Hacienda ha cedido ante las presiones de las multinacionales, guardando en un cajón el impuesto a las bebidas azucaradas y los nuevos tributos ambientales, según El Economista. Pero no sólo la 'marca de la felicidad' tiene razones para estar contenta, sino también Pepsi e incluso la industria láctea, tras vencer en el pulso al Gobierno. Y es que a pesar de que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) había aplaudido el impuesto a las bebidas azucaradas y la puesta en macha de más tributos verdes, Hacienda se ha rajado. Claro que el ministro del ramo, Cristóbal Montoro, ha eludido preguntas relacionadas con los Presupuestos en la rueda de prensa del cierre de 2016. Las ha dejado para "mañana", cuando se ponga ante los medios tras el Consejo de Ministros. Esperemos que pueda responder a todas (había muchas) y su "mañana" no se parezca al famoso Hoy no… mañana del humorista José Mota. Eso sí, el Gobierno debería recordar que por el impuesto a las bebidas azucaradas y los nuevos tributos medioambientales se comprometió a ingresar 700 millones de euros en el plan presupuestario que envió a Bruselas en diciembre… Ahora habrá que ver de dónde los saca. Como ven, España, de nuevo, a contracorriente. Mientras, Europa hace guerra al azúcar (Bélgica, Hungría y Francia ya tienen impuesto a los refrescos) y apuesta por impuestos saludables. Por cierto, hay otro interrogante: ¿Qué pasará con el impuesto a bebidas azucaradas aprobado por la Generalitat de Cataluña? Recuerden que Carles Puigdemont y cía esperaban recaudar 41,3 millones con dicho gravamen, pero si se aprobaba a nivel nacional, quedaba sin efecto. Cristina Martín [email protected]