• Coca-Cola Iberian Partners se fusionará con otras dos embotelladoras europeas y Sol Daurella presidirá la nueva sociedad.
  • Ahora puede entenderse mejor por qué cerró cuatro embotelladoras en España y las razones  del duro ajuste de plantilla.
  • El ERE todavía no está resuelto y los trabajadores de Fuenlabrada siguen acampados fuera de las instalaciones de la planta madrileña.
  • Un portavoz de la filial española ha asegurado que no hay ningún plan de reorganización industrial tras la fusión... de momento.
El lío que montó Coca-Cola en España con el cierre de cuatro embotelladoras pasa a la historia como quien dice. Sin resolverse todavía el ERE en Fuenlabrada, pero pasa. Este jueves, Coca-Cola Iberian Partners ha anunciado una operación todavía más ambiciosa: su fusión con otras dos empresas embotelladoras europeas de la multinacional para crear Coca-Cola European Partners. Y de presente a pasado, la operación conocida hoy puede encerrar muchas de las claves de lo ensayado previamente en España y de los planes, no desvelados entonces, que se dibujaban desde hace años en el cerebro de la multinacional. Una cosa es cierta, en cualquier caso, la compañía todavía no se ha repuesto en nuestro país del duro castigo a su imagen. La estrategia, dicho sea de paso, se ajusta al estilo de las grandes multinacionales, toda una novedad: crecer en dimensión y reducir gastos, aprovechando la legislación en curso. Debe ser más interesante en Reino Unido, que es donde se constituirá la sociedad, con la idea de cotizar en las bolsas de Ámsterdam, Madrid y Nueva York. La propia compañía asegura, para despejar dudas, que con la operación creará la mayor de sus embotelladoras independientes por ingresos. No deja de ser paradójico este anuncio cuando todavía colean las irregularidades por su último y polémico ERE en España (los trabajadores de Fuenlabrada siguen acampados fuera de las instalaciones de la planta). Lo recordarán: la filial Coca-Cola Iberian Partners comenzó hace 18 meses un ajuste duro de la plantilla que afectó a 1190 trabajadores y supuso el despido de otros 821. Recordarán también lo más sangrante: el despido, vía ERE, siguió adelante a pesar de los beneficios de la empresa (en 2014 ganó 311 millones). Y fue a esa razón a la que se acogió la sentencia de la Audiencia Nacional (aplaudida después por el Supremo) para declarar nulo el expediente. Pues bien, ahora Coca-Cola salta al más difícil todavía y repite el mismo esquema pero a escala europea. Un portavoz de la compañía ha asegurado, no obstante, que de momento no hay sobre la mesa ningún plan de reorganización industrial, como el ocurrido en España. Tiempo al tiempo. Coca-Cola Iberian Partners, en concreto, se fusionará con dos embotelladoras europeas (Coca-Cola Enterprises , que opera en Europa occidental, y la alemana Coca-Cola Erfischingsgetränke AG). La presidenta del consejo será la española Sol Daurella (en la imagen, entre Muhtar Kent, presidente de Coca-Cola, y John Brock, presidente de Coca-Cola Enterprises). Tiene su lógica: la española controlará el 34% del capital. Coca-Cola Enterprises tendrá el 48% y la matriz, el 18%. La nueva sociedad, como era previsible, calcula que se ahorrará así entre 320 y 344 millones de euros en los tres primeros años y atenderá a más de 300 millones de consumidores de 13 países europeos. A lo grande, vamos: agrupará a más de 50 plantas y contará con unos 27.000 empleados. Daniel Esparza [email protected]